Jonathan's profileHIJOS DE LA MADRE MUERTAPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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May 09 MITOLOGIA MAYALa mejor fuente de conocimiento de la Mitología Maya es el Popol Vuh, biblia de los mayas quiché. Asimismo los libros del Chilam Balan, aportan datos sobre la vida maya del siglo XVI. El dios maya más importante Itzamná, dios creador, señor del fuego y del corazón. Representa la muerte y el renacimiento de la vida en la naturaleza. Itzamná se vincula con el dios Sol, Kinich Ahau, y con la diosa Luna, Ixchel, representada como una vieja mujer endemoniada. Cuatro genios o divinidades, los Bacabs, por otra parte, aparecen como sostenedores del cielo, identificados con los cuatro puntos cardinales que, a su vez, se asocian con colores simbólicos (Este: rojo; Norte: blanco; Oeste: negro; Sur: amarillo), un árbol (la ceiba sagrada) y un ave. Según otra versión, los pueblos mayas serían hijos de Hunab Ku, ser supremo y todopoderoso.
Chac, que se destacaba por su larga nariz, es el dios de la lluvia y suele aparecer multiplicado en chacs, divinidades que producen la lluvia vaciando sus calabazas y arrojando hachas de piedra. Las uo (ranas) son sus acompañantes y actúan como anunciadoras de la lluvia.
El dios del maíz, Ah Mun, es también una deidad importante, que se mantiene en constante pelea con el dios de la muerte, Ah Puch, señor del noveno infierno. Ah Puch gobierna el noveno y último mundo subterráneo, el Mictlán, un nauseabundo lugar habitado por espantosos demonios. Simboliza el mal que lucha con el del bien y se le representa como un cuerpo putrefacto con una cabeza casi calavérica adornada con campanas y collares de huesos y plumas. De vez en cuando sube por la noche a la tierra en busca de presas y ronda las casas de los enfermos pero, aunque el ruido de las campanas le delata, no se le puede evitar. La única manera que tienen los humanos de confundirlo es gritar y llorar de una manera sobrecogedora para hacerle creer que no se encuentra en la tierra sino en el Mictlán y que pase de largo.
Otras divinidades asociadas con las tinieblas y la muerte son Ek Chuah, dios negro de la guerra, de los mercaderes y de las plantaciones de cacao. Sobresale también Ixtab, diosa de los suicidios.
La similitud y los contactos entre la cultura maya y la azteca explican la aparición entre los mayas de la serpiente emplumada (Quetzalcóatl), que recibe el nombre de Kukulcán en Yucatán y de Gucumatz en las tierras altas de Guatemala. En sus mitos del origen destacan las figuras de los progenitores Gucumatz y Hurakán , y también Ixpiyacoc e Ixmucané, abuelos del Alba. Según la mitología maya al principio todo eran tinieblas y nada existía, pero de la palabra surgiría el Universo.
La creación del ser humano pasó por varias pruebas hasta llegar a su estado definitivo. En el primer intento, la materia empleada fue el barro, “pero vieron que no estaba bien, porque se deshacía”, no podía andar ni multiplicarse, “al principio hablaba, pero no tenía entendimiento”. En la segunda prueba, los progenitores decidieron hacer muñecos de madera, que “se parecían al hombre, hablaban como el hombre”, pero, aunque se multiplicaron, no tenían alma, entendimiento ni memoria de su creador, “caminaban sin rumbo y andaban a gatas”. Fueron destruidos y sobrevino un gran diluvio. El intento definitivo de creación concluyó con los hombres de maíz, que fueron cuatro: Balam-Quitzé (Tigre sol o Tigre fuego), Balam-Acab (Tigre tierra), Mahucutah (Tigre luna) e Iqui-Balam (Tigre viento o aire). Éstos estaban dotados de inteligencia y buena vista, de la facultad de hablar, andar y agarrar las cosas. Eran además buenos y hermosos. El desarrollo de los seres humanos se identifica entre los mayas con el principal cultivo y fuente de sustento, el maíz: “de maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados”. También los mayas creían que había trece cielos dispuestos en capas sobre la tierra y que eran regidos por sendos dioses llamados Oxlahuntiku. La tierra se apoyaba en la cola de un enorme cocodrilo o de un reptil monstruoso que flotaba en el océano. Existían nueve mundos subterráneos, también dispuestos en capas, y regidos por sendos dioses, los Bolontiku, que gobernaban en interminable sucesión sobre un ciclo o semana de nueve noches. El tiempo era considerado una serie de ciclos sin principio ni fin, interrumpidos por cataclismos o catástrofes que significaban el retorno al caos primordial. Pero nunca se acabaría el mundo porque creían en la palingenesia, la regeneración cíclica del universo. Los libros del Chilam Balam exponen predicciones acerca de esos ciclos de destrucción y renacimiento, así como sobre la llegada de los dzules, los extranjeros. Hasta ese momento estaba medido “el tiempo de la bondad del sol, de la celosía que forman las estrellas, desde donde los dioses nos contemplan”, pero llegaron los dzules y lo deshicieron todo. “Enseñaron el temor, marchitaron las flores, chuparon hasta matar la flor de los otros porque viviese la suya”: habían venido “a castrar al Sol”.
Según los mayas lacandones, cuando se acabe el mundo los dioses decapitarán a todos los solteros, los colgarán por los talones y juntarán su sangre en vasijas para pintar su casa. Después reconstruirán la ciudad de Yaxchilán, donde se habrán refugiado los lacandones. Según otra versión, los jaguares de Cizín, dios del inframundo, se comerán al Sol y la Luna.
En cuanto a los muertos, existen tres moradas para el alma: el inframundo, un paraíso que se encuentra situado en uno de los cielos y una morada celestial. La primera, llamada Mitlán, Metnal o Xibalbá (así se la nombra en el Popol Vuh), está en el quinto de los nueve submundos, el más profundo. Llegar hasta allí es peligroso: el muerto necesita un par de zapatos nuevos, debe pasar tres puertas y cruzar un lago con ayuda de perros. La segunda, el paraíso, es un lugar ameno donde corre leche y miel y equivale a la morada de los dioses de la lluvia o tlálocs mexicas. En el paraíso hay además un espacio para los niños, a quienes se coloca en un gran árbol lleno de pechos de mujer que los siguen alimentando.
Según algunas interpretaciones, también los suicidas acaban en la segunda morada. La tercera morada está en el cielo séptimo, el más alto, donde van los que han pasado una temporada en el inframundo, los muertos en la guerra y las mujeres que murieron en el parto. Uno de los dioses de la muerte más importantes es Cizín, también relacionado con los temblores de tierra y con el color amarillo, símbolo de la muerte. No es casual su vínculo con el dios Jaguar, a quien se considera señor de la noche estrellada, aunque en realidad reina al mismo tiempo en el cielo, en la tierra y en el mundo subterráneo de las sombras. Bajo distintos nombres (onza, ocelote, yaguareté) aparece en distintas mitologías de África y América, como en la tupí-guaraní, en una de cuyas leyendas se cuenta que “Jaguar reventó el vientre de Sol, lo comió, le royó los huesos” o, según otra versión, que tiene una piel de color azul celeste y está esperando la orden divina para devorar a la humanidad.
El Mictlán o Mitlán es el lugar de los muertos en las culturas toltecas, mayas y aztecas. En las mitologías azteca y maya, el Mictlán o Mitlán es el inframundo en un sentido general, pero también la estancia o el lugar más profundo, regido por Mictlantecuhtli (aztecas) o Ah Puch (mayas), donde van los espíritus de las gentes que mueren de muerte natural. Este lugar es tenebroso por estar habitado por espantosos demonios (Mitlán) o silencioso y presidido por la oscuridad (Mictlán). El reino del Mictlán está formado por nueve llanuras y nueve ríos entre los cuales hay grandes obstáculos, como piedras que caen y se golpean entre sí produciendo un gran estrépito, animales feroces o vientos que cortan como navajas. Contra todos estos elementos tenían que luchar los espíritus de los muertos. Para aplacar los ánimos de estos enfurecidos elementos, cuando alguien moría se mataba un perro y se le enterraba con su amo, ya que el espíritu del animal conduciría sin percance a su dueño por el terrible viaje hacia el Mictlán definitivo. Cuatro años tardaban las almas en cruzar estos parajes antes de llegar a la región de las sombras, donde se perdían para siempre.
September 14 mitologia celtaEn el norte de Irlanda, hace mucho tiempo, hubo un muchacho que vivía en una aldea de la ondulada tierra silvestre próxima al mar. Su nombre era Curithir y vivía con su padre, que se llamaba Duborchu, y con su hermano menor Aelai. En el centro de la aldea se perfilaba sobre el cielo un monasterio de piedra desgastada por el mar y diseminadas a su alrededor se aferraban al suelo muchas pequeñas casas que acusaban el paso de los años. En aquella aldea se respiraba una gran paz. Las voces que ascendían y el romper de las olas eran sonidos que Curithir había escuchado todas las noches de su vida tendido en su lecho de paja. Aquella noche nada se movía en el pueblo a excepción de un curioso perro alto y delgado, de color marrón y con dos patas blancas, que iba trotando por un camino muy hollado que bordeaba el océano. De repente se detuvo, adelantando las orejas y dirigiendo su aguda mirada hacia el mar. A lo lejos había tres extraños barcos anclados con gruesas sogas bajo el claro de luna y entre sus mástiles brillaban intermitentemente las estrellas. Se lanzaron sobre la aldea como una manada de toros furiosos. Las carreras, los gritos y el choque de los aceros despertaron a Curithir en el preciso instante en que su padre llegaba apresurado del exterior. "¡Huye ahora mismo a esconderte en el bosque!", le gritó mientras tomaba de la pared una espada y salía de nuevo. Curithir se levantó enseguida y fue a despertar a su hermano Aelai, que dormía en el rincón opuesto. Al hacerlo, un grito angustioso surcó el aire. Curithir miró a su alrededor y vio a su padre arrastrándose hacia adentro valiéndose tan sólo de los brazos y dejando tras de sí un largo reguero de sangre. Por la mañana seguían ardiendo muchos guegos entre las humeantes ruinas. Los vikingos zarparon y se perdieron de vista en el horizonte septentrional llevándose veinte monjes como esclavos. Habían destruido el monasterio y habían arrojado al mar las sagradas escrituras y los evangelios que los monjes custodiaban. Duborchu había criado él solo a Curithir y a Aelai, dándoles a conocer las hazañas del antiguo guerrero. Les había contado la hazaña de la jabalina y la cuerda, la del trueno, la del filo de la espada y otras muchas. Aunque a ambos les enseñó a ser valientes, era Curithir quien poseía dotes extraordinarias y lo aprendía todo con facilidad. Curithir llevaba la vida muy a flor de piel y hasta los animales salvajes percibían que su espíritu poseía una luz oculta que, al tornarse llama mediante un soplo, podría oscurecer las estrellas. Tras guardar treinta días de luto, Curithir y Aelai partieron hacia los acantilados de Eorgh montando a Iala, la yegua negra. Gráciles y delgados como dos medialunas, ambos cabalgaban sobre el mismo animal. Curithir retorció con una mano las crines de Iala, gritó "¡arre!" y la yegua galopó entre la hierba cimbreada por el viento. Cabalgaron ascendiendo en dirección este por encima de su aldea mientras el sol, asomado entre nubes moteadas, proyectaba en el cielo una corona de luz escarlata.
"¡Mira!" -exclamó Aelai en cuanto llegaron al acantilado. Curithir pudo entonces divisar al otro lado del mar la silueta azulgrisácea de Escocia. "¡Fíjate bien!". Ambos contemplaron los ondulados montes que descendían hacia el sur cubiertos de un suave manto de hierba. Los hermanos se colocaron al borde del precipicio y, cuando el sol se ocultó tras la marcada línea del horizonte, saltaron los dos a la vez, cayendo al agua rugiente. Cierto es que el sol poniente nos hace pensar en la inmortalidad. Quizá Dios crease la naturaleza de tal modo que, al término de cada día, el sol represente una muerte simbólica. Quizá Dios colocase el sol en el cielo para recordarnos nuestra vida de mortales y para que quienes tienen ojos vean. Desde la muerte de Duborchu, Curithir sentía un deseo intenso y doloroso, pero siempre que escudriñaba su mente para buscarle propósito, se desvanecía. Vadeó por las gélidas aguas hasta una playa semicircular de arenas blancas y le habló en silencio a Dios. Los jóvenes acamparon para hacer noche y por la mañana les despertó el ruido de cascos y el entrechocar de escudos. Curithir se levantó y vio que cabalgaban hacia él tres hombres con yelmos de forma cónica. Los guerreros llevaban espadas refulgentes y vestían de azul y amarillo con bordados de plata. Curithir sintió temor y tiró de su camisola de lino intentando ocultar sus pies descalzos. A la mañana siguiente Aelai y Curithir llenaron sus hatillos de salmón, bayas y agua. Curithir montó a Iala y Aelai subió a la grupa tras él. Curithir echó las riendas sobre los hombros de la yegua y se pusieron en marcha. En toda muerte hay también un nacimiento. Aunque la muerte de Duborchu había acabado con todo lo que podría haber sido Curithir, también le había insuflado una nueva vida. Su encarnación era completa: siempre que en su vida había incidido la duda, había adquirido certeza. Ahora estaba seguro de que, al margen de lo que pudiera acontecerle, se desenvolvería como guerrero al servicio de un rey y viviría o moriría por ello. Tras muchos días de viaje, los hermanos sintieron cansancio. Al llegar la sexta tarde se detuvieron. Curithir construyó un refugio con ramas y cubrió a Aelai con una gruesa manta. Encendió una hoguera y estuvo junto a su hermano hasta que éste se durmió. Al anochecer sobre su campamento, Curithir oyó sonar a lo lejos un arpa y una voz angelical que cantaba: Que el amor del cielo Que el amor de los ángeles Que el amor del sol Curithir avanzó en dirección a aquella voz hasta que divisó una iglesia de piedra que elevaba al cielo su forma puntiaguda. Cruzó el campo, llegó a la puerta y se asomó al interior. Sentada junta al arpa había una mujer ataviada con un vestido largo de seda verde. Llevaba el pelo recogido en dos trenzas doradas y la luz de las velas producía destellos sobre las hebillas de oro de sus sandalias. Sus manos blancas manejaban las cuerdas del arpa con dulzura. Que cada uno de tus días y cada una de tus noches "Tengo ante los ojos un espectro o un ángel -pensó Curithir-, pues no hay ser terrenal capaz de producir este sonido". Profundidad del mar, altura de las estrellas, Al terminar la canción, Curithir estaba solo a la intemperie y emitió un suspiro quedo, no más fuerte que el sonido de un libro al pasar la página, pero la mujer alzó de repente la mirada a la fría oscuridad y unos puntos dorados reflejaron en sus ojos las llamas de las velas. ¿Podría ella verle? Curithir tuvo la sensación de haber sido tocado por una mano. Se quedó parado un instante ante su mirada y después echó a correr, abrumado, pues jamás había visto una mujer así. Al día siguiente, los hijos de Duborchu llegaron a Temair. Allí, sobre un llano elevado, más de cien guerreros de la Rama de Plata entrechocaban sus espadas en un combate ficticio. ¡Qué feroces eran! A algunos los habían alimentado desde niños con la punta de la espada. El rey Rinnich el de la Lengua Oscura observaba a sus guerreros. Scathach, el sobrino del rey, gritó a Curithir, intentando arrebatarle el torque: "¡Menuda presunción! ¡Insultas al mejor nombre de Irlanda!" Sin embargo, al rey Rinnich le interesó su reivindicación de un linaje regio y dijo a Curithir: "¿Es cierto que llevas la sangre de Cu Chullain?" Ferbaeth, un jefe de clan, se acercó a la raya con una jabalina, la lanzó y por dos palmos no consiguió darle a una pera de una ramá más baja. Otros lo intentaron y muchos estuvieron apunto de lograrlo, pero nadie alcanzó ninguna pera. Algunos de los presentes se preguntaron quién era aquel joven y otros pensaron que su orígen no podía ser natural. Otro, elevando su voz por encima de los demás, dijo: "¡Por fuerza ha de llevar la sangre de Cu Chullain!" El aire se llenó de júbilo y los guerreros levantaron el hombros a Curithir. La fiesta bajo las estrellas duró hasta muy avanzada la noche y todos dijeron a Curithir: "eres la esperanza de Irlanda". A altas horas de esa noche Curithir puso una piedra en una hoguera y más tarde la envolvió en una manta y la introdujo en su cama. El frío de la noche lo mantuvo despierto, pero al final consiguió conservar el calor del cuerpo y sintió fatiga. Cuando se durmió tuvo un sueño. En él, entraba en una iglesia en la que de nuevo se encontraba a la mujer que había visto tocando el arpa. El lugar estaba a oscuras, pero de la propia figura emanaba un fulgor. Cerca de ella, formando un círculo, había arrodillados doce monjes que, ocultos sus rostros tras las capuchas, entonaban un cántico. Nuestro Dios es el Dios de todos los hombres, Curithir alzó la mirada y vio pasar por arriba un barco como si se encontrara bajo el mar. Uno de sus tripulantes contempló aquella enorme estancia. En ese momento apareció, como si descendiera por el agua, un ancla adornada de esmeraldas y rubíes, posándose con suavidad sobre el suelo. Sonó como un chapoteo arriba y descendió el marinero, moviéndose por el aire como si nadase. Recogió el ancla e hizo una seña a Curithir. Tiene su morada alrededor del Cielo, Curithir miró a la mujer y ella sonrió, pero no en señal de bienvenida; su rostro se volvió hacia él, pero no lo vio y el marinero se marchó llevando consigo el ancla. Al despertar, anheló de inmediato volver a encontrarse en la estancia de su sueño. Se desperezó y salió a caminar bajo las estrellas. Se alejó de su choza hasta que surgió en oriente una cenefa de luz y cantaron juntas las estrellas del alba. Se frotó las manos, pues el aire era frío; el otoño había jugado su baza cubriendo de tonos dorados los árboles. Curithir siguió caminando hacia el este. Esa misma mañana Imchach el Eremita llegó presuroso al albergue de los guerreros en Temair e hizo sonar tres veces la campana de bronce para despertarlos. Imchach gritó: "¡Diez barcos noruegos en Benn Etair... en el horizonte!" El rey Rinnich ordenó al instante: "Aprestaos para la batalla y que todos los que puedan se dirijan a la costa". Esa tarde Curithir llegó a la misma pequeña iglesia en que había visto a la arpista. Entró y la vio en su interior, de pie entre las sombras. Sobresaltado, le preguntó: "¿Eres un ángel de Dios?". Por la mañana un muchacho vio a Curithir junto a la iglesia y corrió alborozado para hablarle de la batalla de Benn Etair. Curithir dijo entonces a Liadain: "Puesto que he jurado vengar la muerte de mi padre, debo ir. ¿Me esperarás?". El amor verdadero espera. Si el amor no sabe aguardar, es que nunca fue amor. Lo sabrás, pero tan sólo en el momento elegido por mí. Curithit cabalgó sobre Iala como una exhalación hasta alcanzar a los guerreros de la Rama de Plata a una hora avanzada de la tarde, cuando llegaban ya a Benn Etair. El valle estaba cubierto de una espesa niebla y las cumbres de los cerros parecían islas de un lago. Acamparon en el interior del valle y, una vez que la noche hubo disipado la niebla, Curithir pudo ver una hoguera enemiga sobre cada colina. Los guerreros de la Rama de Plata estaban rodeados y les llenaba de pesimismo oir el ruido de espadas y el siseo de los vocablos noruegos que llegaban de las colinas. Por la mañana llegaron del mar al valle unos densos nubarrones de tormenta. Rinnich hizo reunirse a todos, pero Curithir se acercó tranquilamente a Aelai y le entregó su capa y el torque de oro para que los guardase, tras lo cual se escabulló por su cuenta a fin de reconocer el terreno. Los guerreros de la Rama de Plata se sintieron ultrajados y presentaron batalla de inmediato. Aquella fue la batalla de Benn Etair, aunque se la conoce más como la matanza de Benn Etair, pues por cada guerrero que quedó con vida murieron diez.. Sobre los yelmos cónicos se mellaban las espadas y la tierra oscura quedaba aplastada con los huesos de los guerreros. Caía la lluvia sobre sus corazas y los fulgores azulados de los relámpagos llegaban hasta el suelo entre los combatientes. Los caballos relinchaban con ojos inquietos y temerosos y la sangre se derramaba caudalosa como la lluvia que caía a raudales del cielo. Curithir era un mar que se debatía contra un río y contra la furia airada de cien hombres. Aunque los guerreros de Rinnich lucharon aquella mañana con gran valor, hubieron de afrontar la derrota. Después de la batalla, Curithir se dirigió solo a un recodo del río, donde encontró a Aelai con el rostro hacia arriba y los ojos tan hundidos que parecía que se los hubiera arrancado una grulla. Le habían cortado el cuello y el torque de oro había desaparecido. Curithir se arrodilló para sacar a Aelai del río de sangre. Al ver en su espalda la empuñadura rota de un puñal, se lo sacó y lo lavó en el río. Lo alzó en dirección al sol y el agua goteó desde la punta de la hoja. Curithir vio que tenía los grabados de su gente y en aquel momento supo con amargura lo que era la traición. Abrazó a Aelai y se echó a llorar. De la capa de Aelai cayó una gema de color púrpura, una amatista, rechinando contra una piedra del río. Curithir alargó la mano para recogerla y la examinó con admiración. Apretó la gema en su puño y un dolor le recorrió el costado al tiempo que un súbito calor atravesó su mente. Se levantó y vio que lo habían rajado en la batalla y que le corría sangre por la pierna abajo. Alzó la mirada al cielo un instante y cayó desplomado entre los muertos. Cuatro días después, el rey Rinnich y unos cuantos guerreros supervivientes llegaron a Temair. Se congregó una multitud y enseguida se les preguntó: "¿Qué ha sido de la Sangre de Cu Chullain?" A altas horas de la noche Liadain despertó al oír chirriar los goznes de hierro de una puerta y vio que estaba acostada en una cama tibia. Un monje entró silenciosamente en la habitación.
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Dios para envolverme Dios en mi sueño Dios en mi vida Dios en mis posibilidades Por la mañana despertó sobre un suelo de piedra, pero en su interior tenía la certeza de que a partir de entonces serviría al Rey de los Cielos y viviría o moriría por ello. Al sur de allí, en Benn Etair, al mismo tiempo que Liadain rezaba, Curithir abrió los ojos y vio dos manos. Al observarlas moverse, supo que eran las suyas. Oyó el crujido de una rueda de madera y pudo alzar la mirada lo suficiente como para ver que un enano apilaba en un carro los fragmentos de armas. Curithir emitió un gemido y todo volvió a quedar oscuro en su mente. El enano era Lomna Druth. Se aproximó a Curithir, vio que estaba vivo y se apiadó de su sufrimiento. Hizo que su jaco doblase las patas delanteras en el barro seco y endurecido y empleó todas sus fuerzas para subir a Curithir al carro y llevarlo a su casa de las montañas de Partry. Lomna cuidó las heridas de Curithir e imploró al cielo que ayudase al guerrero. Colocó su rechoncho dedo índice sobre los labios de Curithir formando una gruz y recitó los salmos que se sabía de memoria. Curithir hizo noche allí. Al día siguiente, Lomna se acercó a Curithir a la hora del crepúsculo, como seguiría haciendo muchos días, para preguntarle: "¿Estás preparado para hablar?" Curithir meneaba la cabeza y Lomna se marchaba. Curithir pasó muchos días negándose a hablar.
Curithir se dirigió al noroeste llevando su capa en una bolsa a la espalda y llegó a la fuente del patio de Temair. La gente se congregó a su alrededor, gozosa de verlo llegar con vida. Curithir gritó a la gente: "¿Dónde está esa mujer llamada Liadain?" Todos guardaron silencio, pero una persona que estaba al lado de Curithir le susurró: "No está... Hay quien dice que ha muerto". Durante un año entero Curithir recorrió Irlanda en busca de Liadain. Tanto se acordaba de ella que se sentía siempre triste y no podía dormir. Caminó muchos kilómetros y conoció a muchos reyes, pero ninguno de ellos sabía nada de Liadain. Caminó por toda la costa y conoció a muchos marineros, pero nadie sabía nada de Liadain. Un día, en un patatal, encontró a un agricultor agachado junto a una pequeña hoguera. Curithir le contó su historia y el agricultor le contestó: "Hace tan sólo cuatro noches oí esos cantos que describes. Provenían de la isla de Clonfert". Por la mañana Curithir salió afuera y vio a Liadain ante una piedra de oración. Vio sus brazos extendidos como la neblina azul mientras velaba la cruz y percibió en ella un fulgor luminoso que no le venía de arriba sino de su propio interior. Vio también una hoja que le había caído sobre los hombros, en el comienzo del cuello. La contempló durante largo rato y entonces, sin mediar sonido alguno, se acercó hasta colocársele delante, de forma que ella pudiera verlo. Aunque Liadain miraba hacia adelante, no lo veía, pues tenía fija la mirada en el cielo que había sobre él. Curithir se marchó apesadumbrado. Tan alto y lejano como la luna y las estrellas Más tarde Liadain encontró en su celda una nota escrita sobre un pergamino húmedo. En ella decía: Liadain de mi corazón: no sufras cuando me haya ido. Mi infortunio crece a diario pero hasta en la tumba hay que evitar la tristeza. Curithir flotó sobre el mar en silencio por espacio de tres días. Puso rumbo norte en dirección a Escocia, bordeando las costas occidentales hasta la isla sagrada de Iona. Allí, bajo un sol silencioso, oyó aquel sonido que conocía desde niño, el cántico de los monjes. El sonido se difundió sobre el mar tranquilo y volvió a ascender y descender como olas sobre una costa de guijarros. Ave cuius nativitas Que significa: "Saluda este nacimiento que ha sido nuestra bondad como el lucero del alba y la luz de oriente que aparece ante el verdadero sol". Los monjes cantaban como lo habían hecho durante toda la vida de Curithir, quien se acercó a la costa para oír mejor.
Una noche, muchos años después, cuando ya estaba encorvado por la edad, aplastó bajo una piedra la gema purpúrea de la espada del rey Rinnich, que se dividió en mil facetas más pequeñas, como los gragmentos de su corazón, cuyas múltiples partes seguían queriendo y adorando aunque, después de alguien tan único como Liadain, no pudieran ya buscar amor terreno. May 24 comentarioES DE VITAL IMPORTANCIA PARA ESTE ESPASIO QUE DEJES TU MENSAJE, DE AGRADO O DESAGRADO. ESTO NOS SERVIRA PARA SEGUIR SUBIENDO INFORMACION QUE TE PUEDA GUSTAR, Y SI NO LO ENCUENTRAS DEJA TU SUGERENCIA GRACIAS TEMPLARIOS (HISTORIA)
Apenas creado el reino de Jerusalén y elegido Balduino I como su primer Rey, algunos de los caballeros que participaron en la Cruzada decidieron quedarse a defender los Santos Lugares, y a los peregrinos cristianos que iban a ellos. Esta fue, en principio, la misión confesada de los nueve caballeros fundadores, añadida (claro está) a la de la defensa de esos Santos Lugares. Naturalmente, ello debió ser muy del agrado de Balduino, necesitado como estaba de organizar un reino y que no podía dedicar muchos esfuerzos en la protección de los caminos, porque no los tenía. Esto, más el añadido de que Hugo de Payens era pariente del Conde de Champaña ( y probablemente pariente lejano del mismo Balduino) llevó al rey a conceder a esos caballeros un lugar donde reposar y mantener sus equipos, otorgándoles un espacio que lindaba con el derruido Templo de Salomón. Además de ello, se ocupó de escribir cartas a los Reyes y Príncipes más importantes de Europa a fin de que prestaran su ayuda a la recién nacida orden. Con la ayuda del abad San Bernardo de Claraval, que era también era pariente de Hugo y del conde de Champaña, una representación de los caballeros de la Orden hizo una tourneé por las Cortes de Europa, recibiendo ayuda y apoyo, a lo que contribuyó decisivamente Bernardo, persona de notable influencia en la corte papal, con su escrito De laude novae militiae. Fue convocado un Concilio en Troyes (Francia), durante el cuál se redactó la regla de la Orden, basada en la de San Benito, segun la versión reformada pocos años antes por los cistercienses, de los que adoptaron el hábito blanco, al que le añadieron una cruz roja; en 1128 la Orden obtuvo del papa Honorio II la aprobación pontificia. Los privilegios de la Orden fueron confirmados por las bulas Omne Datum Optimum (1139), Milites Templi (1144) y Militia Dei (1145). En ellas, de manera resumida, se daba los Caballeros del Temple una autonomía formal y real respecto a los Obispos, dejándolos sujetos tan solo a la autoridad papal; se les excluía de la jurisdicción civil y eclesiástica; se les permitía tener sus propios capellanes y sacerdotes, pertenecientes a la Orden; se les permitía recaudar bienes y dinero de variadas formas ( por ejemplo, tenían derecho de óbolo - esto es, las limosnas- que se entregaban en todas las Iglesias, una vez al año). Además, éstas bulas papales, les daban derechos sobre las conquistas en Tierra Santa, y les concedían el derecho de construir fortalezas e iglesias propias, lo que les dio gran independencia y poder. Durante su estancia inicial en Jerusalén se dedicaron únicamente a escoltar a los peregrinos que acudían a los santos lugares, ya que su escaso número (9) no permitía que realizaran actuaciones de mayor magnitud. Hay que tener en cuenta, de todas maneras, que sabemos que eran nueve caballeros, pero, siguiendo las constumbres de la época, no sabemos cuantas personas componían en verdad la Orden en principio, ya que los caballeros tenían todos ellos un séquito, menor o mayor. Se ha venido en considerar que por cada caballero, habría que contar tres o cuatro personas, por lo que estaríamos hablando de unas 30-50 personas, entre caballeros, peones, escuderos, servidores, etc. Sin embargo, su número aumentó de manera significativa al ser aprobada su regla y ése fue el inicio de la gran expansión de los "pauvres chevaliers du temple". Hacia 1170, unos 50 años despúes de su fundación, los Caballeros de la Orden del Temple se extendían ya por tierras de lo que hoy es Francia, Alemania, el Reino Unido, España y Portugal. Cincuenta años más tarde, hacia 1220, eran la Organización más grande de Occidente, en todos los sentidos (desde el militar hasta el económico), con más de 9000 encomiendas repartidas por todo Europa, unos 30.000 caballeros y sargentos (más los siervos, escuderos, artesanos, campesinos, etc.), más de 50 castillos y fortalezas en Europa y Oriente Próximo, una Flota propia (pues les salía más barato tener sus propios barcos que alquilarlos), anclada en puertos propios en el Mediterráneo y en La Rochelle (en la costa atlántica de Francia) y un Tesoro que les permitía hacer prestámos fabulosos a los Reyes europeos. Insignia de la Orden: Dos caballeros montados en el mismo caballo Aparte del conocido poderío militar, con el paso del tiempo se convirtieron, a través de donaciones, en uno de los mayores terratenientes de Europa. Hay que nombrar, por ejemplo, como el rey aragonés Alfonso I el batallador dejó su reino a las órdenes militares, que renunciaron a este a cambio de numerosas ventajas. Además, con el fin de salvaguardar los ahorros de los peregrinos, desarrollaron un sistema bancario basado en garantías (similares a los cheques de viaje actuales), que se podían intercambiar por la cantidad indicada en cualquier posesión templaria y alejaban el peligro de llevar grandes cantidades de dinero en efectivo. Este sistema bancario, y sus abundantes riquezas convirtieron a la orden en una gran prestamista, que aportaba los fondos cuando los diversos reyes europeos necesitaban dinero. Los templarios llegarían a ser una de las instituciones más ricas de su época, contando con vastas tierras y señoríos, numerosas ventajas comerciales, grandes tesoros, flotas comerciales que partían desde Marsella... Aparición y desarrollo en la Corona de AragónLa orden comienza su implantación en la zona oriental de la península ibérica en la década de 1130. En 1131, el conde de Barcelona Ramón Berenguer III pide su entrada en la orden, y en 1134, el testamento de Alfonso I de Aragón les cede su reino a los templarios, junto a otras órdenes como los hospitalarios o la del Santo Sepulcro. Este testamento sería revocado, y los nobles aragoneses, disconformes, entregaron la corona a Ramiro II, aunque hicieron numerosas concesiones, tanto de tierras como de derechos comerciales a las órdenes para que renunciaran. Este rey, buscaría la unión con Barcelona de la que nacería la Corona de Aragón. Esta corona pronto llegaría a un acuerdo con los templarios, para que colaboraran en la Reconquista, favoreciéndoles con nuevas donaciones de tierras, así como con derechos sobre las conquistas (un quinto de las tierras conquistadas, el diezmo eclesiástico, parte de las parias cobradas a los reinos taifas). También, según estas condiciones, cualquier paz o tregua tendría que ser consentida por los templarios, y no sólo por el rey. Como en toda Europa, numerosas donaciones de padres que no podían dar un título nobiliario más que al hijo mayor, y buscaban cargos eclesiásticos, militares, cortesanos o en órdenes religiosas, enriquecieron a la orden. En 1148, por su colaboración en la conquistas del sur de Cataluña, los templarios recibieron tierras en Tortosa (de la que tras comprar las partes del rey y los genoveses quedaron como señores) y de Lérida (donde se quedaron en Gardeny y Corbins). Tras una resistencia que se prolongaría hasta 1153, cayeron las últimas plazas de la región, recibiendo los templarios Miravet, en una importante situación en el Ebro. Tras la derrota de Muret, que supuso la pérdida del imperio transpirinaico aragonés, los templarios se convirtieron en custodios del heredero a la corona en el castillo de Monzón. Este, Jaime I el Conquistador, contaría con apoyo templario en sus campañas en Mallorca (donde recibirían un tercio de la ciudad, así como otras concesiones en ella), y en Valencia (donde de nuevo recibieron un tercio de la ciudad). Los templarios se mantuvieron fieles al rey Pedro el Ceremonioso, manteniéndose de su lado durante la excomunión que sufrió a raíz de su lucha contra Francia en Italia. Los templarios en CastillaLos templarios ayudaron a la repoblación de zonas reconquistadas, creando asentamientos en los que edificaban ermitas bajo la advocación de mártires cristianos, como es el caso de Hervás, población del Señorío de Béjar. Ante la invasión almohade, los templarios lucharon en el ejército cristiano, venciendo junto a los reinos de Castilla, Navarra y Aragón en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212). En 1265, colaboraron en la reconquista de Murcia, que se había levantado en armas, recibiendo en recompensa Jerez de los Caballeros y el castillo de Murcia. En PortugalLos templarios entran en Portugal en tiempos de la condesa Teresa de Portugal, de la que reciben Fonte Arcada, en 1127. Un año después reciben Castelo de Soure a cambio de su colaboración en la Reconquista. En 1145 recibirán Castelo de Longroiva por su ayuda a Alfonso Henriques en la toma de Santarém. En 1160 recibirán Tomar, que se convertiría en su sede regional. March 01 MARIA MAGDALENALa Diosa Madre Desde el más remoto amanecer, el hombre ha tenido la tendencia cultural y la necesidad espiritual de encontrar lugares concretos para dedicarlos al recogimiento, al culto y a la oración. Enclaves cuyas características los hacían propicios a la reflexión, a la búsqueda del conocimiento, a hallar respuesta a las preguntas que el ser humano se ha planteado a lo largo de su existencia. Son estos espacios, supuestamente cargados de magia, en donde se hace más cercano el contacto de lo terrestre con lo celeste, lo mortal con lo inmortal. Durante miles de años bosques, cavernas, fuentes o montañas han sido lugares donde los enigmas se transformaron en creencias que fueron tomando forma en la figura de divinidades. La primera de estas divinidades, sin duda, fue la Madre Tierra. La tierra englobaba el universo humano; en ella se sucedían los fenómenos naturales en los que el hombre basaba sus creencias. Las tormentas, los terremotos, los vientos, las mareas... todo se debía a la Tierra, semilla de la existencia. Y el hombre adoró a la Gran Diosa en puntos donde podía comunicarse con ella, creando auténticos lugares sagrados en focos activos de energías telúricas, localizados a lo largo y ancho del globo.
Las posteriores religiones que fueron aflorando con el devenir de los siglos han mantenido con mayor o menor fortuna la primitiva sacralidad de aquellos enclaves especiales, y sobre las creencias abolidas eran edificadas las nuevas. El templo recién erguido ocupaba el lugar del anterior, pero siempre sobre el mismo espacio de culto, el punto ancestral donde el hombre experimentaba su unión con la divinidad reinante. Ese culto primitivo era esencialmente femenino. La Tierra, al igual que la hembra, era la creadora de vida, la dadora de alimentos que permitía la supervivencia humana. Las antiguas culturas así lo continuaron reflejando, y no fue hasta ulterior expansión del cristianismo cuando ese culto femenino fue definitivamente sustituido por el masculino. Ahora se trataba de adorar a Dios, encarnado en la figura de Jesús. El Mesías, el crucificado, una figura masculina el fin y al cabo, es el que preside los altares de las iglesias y las catedrales. Con el cristianismo, el culto masculino se convierte en el redentor del hombre.
Apesar de todo, ese culto pagano a la Diosa Madre nunca llegó a perderse. Pero la Iglesia, que sabía que la antigua religión estaba mucho más arraigada que la nueva doctrina que ella propagaba, trató por todos los medios de minimizar la influencia pagana de la deidad femenina. Por ello se dedicó a evitar que la figura de la Virgen María, la Madre, se igualase a la de Dios. A éste y al Salvador debía dedicarse el culto principal, relegando las figuras femeninas a un discreto segundo plano.
Sin embargo, se debe a los cistercienses de San Bernardo de Claraval, y también a sus allegados los Templarios, el resurgimiento de la antigua tradición. San Bernardo fue un gran impulsor del culto mariano; conocida es su gran devoción por la Virgen María. Por su parte, los freires del Temple fueron aún más audaces, y bajo su influencia eclosionó un encendido culto a la Nuestra Señora, o Notre Dame, que situaron bajo la imagen de vírgenes negras en muchas de sus posesiones y en la mayoría de las catedrales góticas francesas, edificadas precisamente en esos mágicos enclaves venerados desde la antigüedad.. La diferencia con los cistercienses, y he aquí lo curioso, es que podemos afirmar que el culto a la Nuestra Señora no iba dirigido a la Virgen María, sino a una figura que tenía una importancia mucho más secundaria: María Magdalena.
La adoración a la Magdalena
Las vírgenes negras son de color oscuro porque representan a la Madre Tierra y a la sabiduría ancestral, que fue pretendida por los Templarios. Otras diosas de las antiguas culturas como Isis, Cibeles y Deméter fueron con frecuencia representadas negras, mientras que la Gran Bretaña conoció una Black Annis. En Efeso, en el templo de Diana, una de las siete maravillas del mundo, se veneraba una estatua negra de la Gran Diosa. Supuestamente encontradas en circunstancias sobrenaturales, las vírgenes negras al ser halladas solían exigir que se les construya un templo de culto en el emplazamiento exacto de su aparición. Casualmente, estos lugares son siempre coincidentes con los antiguos lugares de culto que los primitivas culturas dedicaban a sus cultos paganos a la Gran Diosa Madre. Y los Templarios trataban siempre de construir sus santuarios en estos emplazamientos ancestrales, lo que nos lleva a pensar que tenían un conocimiento de las virtudes que poseerían estos enclaves.
Existe una curiosa leyenda que no podemos dejar pasar por alto. Al sur de Egipto, en las cercanías de Asuán, se halla una isla situada en el centro del Nilo denominada Isla de Philae. En esta isla se erige un templo dedicado a la diosa Isis y era, en tiempos de las cruzadas, el único emplazamiento en donde se seguían realizando los antiguos cultos de los tiempos del Egipto faraónico. Cuenta la leyenda que Caballeros Templarios navegaron el Nilo en una de sus incursiones por el país y alcanzaron esta isla. Seducidos por la hermosura del lugar, por la paz y la espiritualidad que emanaba, y por la belleza del culto a la antigua diosa, se sintieron tan atraídos por él que lo adoptaron y lo adaptaron a sus propias creencias.
La Isis egipcia es el símbolo de la tierra negra y fértil de las orillas del Nilo, donde tras la bajada de las aguas los limos fecundos ennegrecen las tierras y las transforman en aptas para la siembra. Es por tanto la semilla de vida que, al igual que los egipcios, la antigua humanidad asociaba a la Gran Diosa. Es bastante probable que bajo la capa de misticismo de la leyenda que acabamos de relatar se esconda una realidad mucho más trascendente. La estancia en Tierra Santa fue lo suficientemente larga para que los monjes-guerreros del Temple pudieran conocer a fondo la civilización islámica, que era muy superior en refinamiento y en cultura a la de la tosca Europa feudal. La ósmosis entre miembros de ambas religiones fue constante e incluso algunos caballeros musulmanes pasaron a engrosar las filas de la Orden del Temple, así como los propios templarios profundizaban en el conocimiento del Islam. Es a la vez muy posible que los caballeros entrasen en contacto con sociedades herméticas, hebreas, gnósticas y sufís, absorbiendo lentamente parte de su bagaje cultural y místico. Conocido es asimismo el contacto que mantuvieron con la secta de los Asesinos. También encontramos en el Temple europeo indicios de que tenían un gran conocimiento de las mitología nórdica, celta e indoeuropea, con lo que cobra fuerza la hipótesis de que la Orden del Temple pudo haber soñado con retornar a religión única, armonizando creencias antiguas, orientales y occidentales, lo que la alejaba del catolicismo imperante en la Iglesia romana.
El problema que se encontraron los Templarios en Europa era que el retorno a la antiguo credo de la tierra, la adoración de una deidad pagana, podría traerles graves problemas en el seno de la férrea Iglesia Católica. Esto obligó a los miembros del Temple a ser muy ingeniosos. Bajo un culto predominantemente masculino, y sabedores de que el culto a la Diosa Madre significaría sin duda una herejía, lo lógico hubiese sido equiparar a esta con la Virgen María, la "Reina del Cielo", como la llamaba San Bernardo y como aparece en el Antiguo Testamento refiriéndose a Astarté, la equivalente fenicia de Isis. Pero en vez de eso, los Caballeros del Temple decidieron inventar la figura de "Nuestra Señora" y camuflar a la diosa madre bajo la imagen de una "virgen negra", asociando esta imagen a la María Magdalena del cristianismo, a la que curiosamente los evangelios del siglo I y los apócrifos reservan un papel mucho más importante que a la madre de Jesús. Esto representa un enigma. ¿Por qué se asocia la Diosa Madre a la Magdalena, si precisamente la maternidad es lo último que se relaciona con ella?
Esta apariencia se ha mantenido hasta nuestros días y su culto se haya aún vigente bajo distintos "Nuestra Señora" en muchos lugares de la geografía europea, como la Notre Dame de París. De hecho, podemos encontrar en los enclaves donde se encuentra una virgen negra continuas evocaciones a María de Magdala, lo que probaría que los templarios aspiraban a retornar a una antiquísima tradición que unificase a todos los hombres, como en los tiempos de la antigua humanidad. Regresando a la religión ancestral, el Temple aspiraba a la abolición total de las guerras, de las desigualdades y a la extirpación del odio predicado por las religiones. Pretenderían instaurar la sinarquía, el reino de la razón, de la caridad, del amor. En definitiva, el Reino de Dios de las profecías bíblicas. February 27 EL TEMPLE Y BAPHOMETH- El fin de la Orden del Temple
E l viernes 13 de octubre de 1307 se desarrolló la mayor operación policial de la Edad Media y, posiblemente, de la toda la Historia. Felipe IV de Francia, apodado "el Hermoso", puso en marcha una audaz maniobra que significaría el fin de una de las más grandes órdenes de caballería de todos los tiempos: la Orden del Temple. Esa mañana, al amanecer, prácticamente todos los edificios de Francia habitados por Templarios fueron asaltados por las tropas del rey y sus ocupantes detenidos. La torre del Temple de París y el Maestre templario eran los objetivos principales. Sorprendentemente, los Templarios, hábiles guerreros y feroces luchadores, no opusieron resistencia y se rindieron de inmediato. El Rey había ganado la partida con más facilidad de la esperada.
Aunque más allá de las fronteras francesas la situación distó mucho de ser parecida, la orden estaba decapitada. Con los principales dirigentes en prisión, la posibilidad de reorganizarse y defenderse se volvía prácticamente inviable. A partir de este momento dio comienzo un controvertido proceso que duraría siete largos años. Muchos templarios fueron enviados a la hoguera, y un número mayor torturados y encerrados en lóbregas prisiones. El 18 de marzo de 1314 se juzgó a los cuatro últimos dirigentes de la orden. Dos de ellos, de los cuales uno era el Maestre, fueron quemados vivos y los otros dos condenados a cadena perpetua. Esto representó el finiquito real de la Orden del Temple, aunque dos años antes había dejado de existir oficialmente en un Concilio celebrado en Vienne. Se encargó de ello el Papa Clemente V, mediante la bula Vox in excelso.
Los templarios fueron acusados de muchísimos cargos divididos en 127 artículos. Entre ellos destacan los de herejía, idolatría o sodomía. Se acusa a los Caballeros del Temple de renegar de Jesús, de asegurar que es un falso profeta, de escupir sobre la cruz, de adorar a ídolos, de entregarse a la homosexualidad y darse besos obscenos, de omitir intencionadamente las palabras de consagración durante la misa y de todo tipo de crímenes imaginables. La historia posterior ha debatido largamente sobre la falsedad o veracidad de estas acusaciones, dando lugar a dos posturas claramente enfrentadas. Una se decanta por la total inocencia de los acusados, dando por sentado que toda la operación responde únicamente a la ambición y codicia de Felipe IV, empeñado en destruir a la Orden del Temple y apoderarse de sus innumerables bienes. La otra postura navega entre diversas opiniones, desde que lo ven indicios inciertos de culpabilidad, a los que no dudan en tachar a los templarios de cátaros, gnósticos o incluso satánicos, desencadenando las más variadas fantasías.
Parece admitido que los procesos judiciales llevados a cabo contra el Temple son nulos de pleno derecho, ocasionalmente tergiversados y alevosamente parciales, incluso aquellos que prescindieron de la tortura. Sin embargo no podemos olvidar que muchos caballeros templarios confesaron sin coacción o amenazas de por medio. Hermanos de muy distintos lugares, que no fueron torturados ni fue ejercida con ellos violencia alguna, dieron confesiones similares. ¿Fue entonces todo ello una invención de los inquisidores? No parece probable. Algo de cierto debe haber, ya que los mismos templarios reconocieron algunos "excesos", sin que halla trascendido exactamente el qué. Hoy en día, no podemos descartar la homosexualidad como algo puramente fantasioso y ajeno a algunos miembros de una Orden militar y estrictamente masculina sometidos al celibato y a un duro régimen disciplinario, pero tampoco parece plausible que afectara a la totalidad de la comunidad ni que fuera lo suficientemente grave para conllevar la disolución de la organización. Algunas de las acusaciones, como la de escupir en la cruz o la renegación de Cristo, es posible que formaran parte de algún ritual o ceremonia de iniciación. De hecho, así fueron descritas por muchos de los templarios interrogados, quienes afirmaban hacerlo "de palabra pero no de corazón". A título personal, no encontramos factible que la Orden entera cayera en la herejía, máxime cuando se trataba del mayor ejército de la Cristiandad, al servicio del Papa y de la Iglesia.. Es un hecho bien conocido el que muchos templarios, una vez capturados por los sarracenos, eran ejecutados por negarse a renegar de su fe y abrazar el Islam. Pudiera ser en todo caso, como apuntan algunos historiadores, que se tratara únicamente de prácticas impuestas por un núcleo secreto dentro de la orden, pero difícilmente que abarcara a todos sus miembros, algunos de los cuales promulgaron su inocencia reiteradamente. Hemos visto antes como los Templarios podrían haber amalgamado creencias paganas y cristianas, dando lugar a una religión propia, pero la conclusión que sacamos es que hacia el siglo XIV, lo que posiblemente alguna vez había sido un componente iniciático habría dejado paso a una práctica carente de significado real que los Templarios ya no eran capaces de asimilar, que llevaban a cabo sin saber muy bien a que se correspondía esa simbología, y que la mayoría de los caballeros mantenía una fe cristiana sincera y pura. Cuando nos ocupemos de otras leyendas de la Orden del Temple veremos una teoría que intenta dar explicación a este hecho.
Mientras tanto, sería demasiado largo exponer aquí, aunque fuera de forma somera, todos los hechos del proceso e investigar la veracidad de todos los cargos de las acusaciones. Muchas son de gran interés y merecerían un capítulo aparte cada una de ellas, pues su investigación se presenta de una gran complejidad. Nos conformaremos pues con profundizar en la que, a priori, parece más apasionante para la mayoría de los investigadores que se ocupan de la causa templaria: la supuesta adoración por los monjes-guerreros de un misterioso ídolo que ha pasado a la posterioridad con el nombre de "Baphomet".
2.- El ídolo que nadie encontró
En dos artículos del acta de acusación a la Orden del Temple encontramos que los templarios fueron acusados de adorar a ídolos con forma de cabeza humana. Especificamente, en el artículo 47 del Acta de Acusación, se menciona claramente: "En todas las provincias del Temple hay ídolos, que son unas cabezas muy singulares. Algunas de estas cuentan con tres caras, otras una sola, y unas terceras son una calavera [...] Se postraban para adorar a un ídolo que consideraban su Dios, el Salvador que vendría a brindarles el descanso eterno, asegurando que esa cabeza era capaz de protegerlos de todo mal, que proporcionaría a la orden los mayores tesoros y que podía conseguir que florecieran los árboles y que germinara el trigo en las tierras más secas [...] Por lo general, los Templarios se ataban con cuerdas esos ídolos al cuerpo, ocultos bajo sus camisas y en contacto permanente con la piel. Sus preceptores les habían enseñado que debían llevarlos continuamente, hasta cuando dormían por la noche"
Pero... ¿eran los Templarios idólatras? Aunque para algunos autores la idolatría sea simplemente una invento de los inquisidores para asociar a los Templarios con los infieles, esta teoría se cae por su propio peso, ya que los musulmanes no representan a Alá ni a su profeta de forma alguna. Es más, según su concepción religiosa, son los cristianos los idólatras al decorar sus iglesias con símbolos e imágenes del santoral. arece que fue un templario llamado Gaucerant el primero que en su testimonio describió a ese ídolo misterioso como una cabeza barbuda conformada in figuram baffometi, como si la expresión "figura bafomética" fuese común y perfectamente conocida. Lo cierto es que esa definición, de donde nace el nombre de "Baphomet", ha hecho correr desde entonces ríos de tinta. Lo que no quiere decir que los caballeros se refirieran a ella con esa denominación, o que incluso tuviera nombre alguno. Pero, si los Templarios adoraban a una cabeza, y esta se trataba de una figura "baphomética", ¿qué podía este término significar?
Antes de bucear en las diversas opiniones al respecto, más o menos justificadas, se nos antoja necesario disociar al baphomet descrito en los interrogatorios de las frecuentes figuras en las que aparece representado como un diablo alado, con cuerpo de macho cabrío y de sexo hermafrodita. Parece ser que esta absurda asociación con el satanismo proviene de ocultistas de siglos pasados, basándose en tradiciones renacentistas bastante alejadas de la realidad. Lo cierto es que en la gran mayoría de los testimonios dados por los caballeros, solamente se nombra una cabeza o cráneo, con ligeras variantes, y nada más que eso. Ocho siglos después, el significado del término sigue siendo desconocido a pesar del empeño, y la imaginación en algunos casos, de los más versados investigadores. Así pues, encontramos explicaciones que defienden que "baphomet" es una corrupción en lengua occitana de Mahomet, es decir Mahoma, y que por tanto los Templarios habrían abrazado el islamismo y adorado al profeta musulmán. Otras nos dicen que proviene de los vocablos griegos Baphe y Meteos, que significan "bautismo" y "adoración", por lo que el ídolo sería utilizado en las ceremonias de iniciación de los caballeros. Hipótesis más audaces lo traducen como "Padre del Templo", "Boca del Padre", "Padre de la sabiduría" o afirman que podría tratarse de un compendio de símbolos alquímicos.
Para estos últimos, el Baphomet era simplemente la "Cabeza del Anciano", el Chokmak hebreo, que quiere decir "sabiduría". La cábala lo identifica con el Adam Kadmon u "hombre celestial", esencia suprema del creador y también llamado "Cabeza de las Cabezas" y lo definen así: "El Anciano está constituido por tres cabezas en una sola y tiene por atributo la sabiduría. La Cabeza del Anciano tiene dos nombres: el Gran Rostro y, vista desde fuera, la Pequeña Figura. Tres letras han sido grabadas en la cabeza de la Pequeña Figura, que corresponden a las tres mentes alojadas en tres cráneos". Esto podría referirse a las tres letras madres del alfabeto hebreo, que son los fundamentos de la cábala: Y H V. No hace falta ser muy perspicaz para enlazarlas dando lugar a una palabra: Yahvé. Lo que se saca en claro de todo esto es que los Templarios habrían tenido acceso a los secretos de la cábala, a través de sus contactos con sectas judías, desarrollando un conocimiento oculto, que quedaría reflejado en sus símbolos (como su sello) y rituales.
Incluso se ha mantenido que los Caballeros del Temple eran custodios de una importante reliquia denominada "Madylion", que consistiría en una pieza de paño, doblada varias veces y estirada sobre un marco de madera, ya que era considerada el sudario de Cristo, que aparentemente había sido perdida para el mundo durante el asedio de Constantinopla en 1204, y que sería la misma que hoy se guarda en la catedral de Turín. Si esto fuese cierto, se explicaría la postración ante el Baphomet, ya que este resultaría ser en realidad el rostro barbudo de Cristo, marcado por las heridas de la corona de espinas. Los pliegues de la sábana solo dejarían ver el rostro, de ahí que se le identificase como una "cabeza". La verdad es que hay teorías para todos los gustos.
Otra interpretación ha querido ver en esta palabra una asociación con Juan el Bautista, uno de los personajes más venerados por los Templarios, que le rindieron un verdadero culto. Juan Bautista fue decapitado por orden de Herodías y su cabeza enterrada en Jerusalén. Esta cabeza, que según las leyendas habló varias veces revelando su paradero, fue según la tradición encontrada en Constantinopla a principios del siglo XIII y colocada en una bandeja, al igual que el Grial. ¿Y no son conocidos, en las leyendas griálicas medievales, los Templarios como los guardianes de este objeto sagrado cuyos poderes también hacía florecer los árboles y germinar las plantas? Quizás el Baphomet de los Templarios era la cabeza momificada de San Juan Bautista. Y quizás esta se trataba del Grial. De hecho en varios sellos pertenecientes a la Orden del Temple aparece representada dicha cabeza, barbuda y aterradora algunas veces, de perfil y sobre una bandeja otras. Parece concordar bastante bien con las confesiones. Incluso si es cierto que los Templarios que se establecieron en Tierra Santa entraron en contacto con sectas como los mandeístas cristianos, quienes tenían a Juan, y no a Jesús, por el Mesías esperado, se podría dar explicación a la expresión: "Adorad esta cabeza pues es vuestro Dios". Sin embargo, surge un problema. Según las actas de acusación, los Templarios adoraban a la cabeza en todas las provincias. Y es imposible que hubiera varias cabezas de San Juan, aparte de que las descripciones no siempre son coincidentes. Busquemos pues una hipótesis más.
Hemos hablado antes de que los indicios que observamos nos hacen pensar que Templarios podrían haber llegado a un concepto existencial que les llevase a concebir una religión muy diferente de la que Roma defendía, y que significase la unión espiritual entre todos los pueblos de la Tierra, con una única divinidad común a todos ellos. Puede que, bajo este punto de vista, el Baphomet represente el esquema mental del Temple, el modelo ideológico sobre el que se levantaba toda la ética templaria. No se trataría de un Dios ni un ídolo, sino de un símbolo. Un símbolo sobre el que concretar la ideología de la Orden para tenerla siempre presente. Al igual que las vírgenes negras representaban a la diosa madre, las cabezas eran la forma de expresar una nueva concepción del mundo, un camino sinárquico que englobase a cristianos, judíos y musulmanes, sustituyendo las religiones por una nueva que ampliase la primigenia con las demás creeencias en un destino espiritual conjunto.
Eso explicaría porque las cabezas, al igual que también ocurre con las vírgenes negras, eran descritas con ligeras variaciones entre las diferentes encomiendas templarias. Cada casa, hacienda o castillo tendría su propio Baphomet, y este, tuviese la forma que tuviese, barbado o lampiño, de madera o metal, mantendría el mismo significado para todos, la misma idea de una sinarquía universal sobre la que fundar un mundo nuevo para igualdad de todos los hombres. Pese a todo lo expuesto, un dato que no debemos dejar pasar es que en los registros realizados de forma expresa en las encomiendas templarias en busca del supuesto ídolo no se halló nada parecido a lo que podría representar un baphomet. Y eso que solo en Francia existían unas dos mil haciendas pertenecientes a la Orden del Temple. Únicamente fue hallada una bella cabeza de mujer, realizada en plata dorada, con una curiosa inscripción grabada: "Caput LVIIIm" (Cabeza 58 m), que finalmente resultó ser un relicario.
No existe ninguna sola prueba tangible de supuestas adoraciones a ídolos o de la existencia de cráneos simbólicos. Seguimos sin saber asimismo el significado exacto del término "baphomético", utilizado en una de las descripciones y que dio origen al nombre por el que es conocida la misteriosa cabeza. Solo tenemos los indicios que nos deja entrever la oscura historia de esta apasionante sociedad medieval. El enigma, como muchos otros de los que rodean a la Orden del Temple, sigue abierto.
EL TEMPLE Y LA ARCA DE LA ALIANZALA LEYENDA DEL ARCA DE LA ALIANZA
2.- Tras las huellas del Arca
a mayoría de los autores coincide al afirmar que los nueve fundadores, el nueve como veremos más adelante es un número que preside los orígenes del Temple, realizaron excavaciones en el subsuelo de la mezquita de Al-aqsa, en lo que habrían sido las cuadras reales. ¿Qué podían buscar allí los caballeros? Es lícito pensar que algo realmente importante, pues como hemos visto, el no permitir la admisión de nuevos ingresos en la recién creada Orden, parece significar que se trabajaba en secreto, y que este debía ser guardado de las miradas ajenas. ¿Existe algún indicio de lo que podría haber motivado semejante búsqueda? Para responder a este cuestión debemos remontarnos a los Historia clásica.
a Biblia no es solo un libro de religión. Es también un maravilloso libro de historia. Y la existencia del Arca de la Alianza bajo el Templo de Salomón, se desprende de la historia misma. Bajo la guía de Moisés, el Arca viajó con los hebreos desde el desierto del Sinaí a Horma. Muerto Moisés, bajo la dirección de Josué, pasó el Jordán y entro en Palestina. En tiempos de Samuel el arca fue capturada por los filisteos y llevada a Ashod, a Gath y después a Ekron. Espantados los filisteos por los poderes del Arca, que provoca muertes y enfermedades, es devuelta a los israelitas, quienes la guardan en Kirjath-Jearim, de donde David la hizo llevar finalmente a Jerusalén. Salomón había de hacerla colocar en el sancta sanctórum del Templo que mandó construir: "Entonces dijo Salomón: Yavé, has dicho que habitarías en la oscuridad. Yo he edificado una casa para que sea tu morada, en lugar de tu habitación para siempre" (Libro de los Reyes: I, 8-12, 13). Después de esto, ninguna mención en los libros históricos, solamente leyendas.
a tradición hace referencia a la multitud de objetos sagrados que se guardaban en el recinto del Templo. Aparte de la mencionada Arca de la Alianza, este debió contener entre otros muchos tesoros y objetos valiosísimos el Candelabro de Siete Brazos, llamado por los judíos menorah, y la Mesa o Espejo de Salomón. De la propia estructura del templo formaban parte dos columnas denominadas Jakim y Boaz, que según dicen algunas fuentes, contendrían grabada en sus paredes información de capital importancia. Pero mucho antes de que llegaran los Templarios el Templo ya había sido saqueado en varias ocasiones. De la época del expolio de los persas, con Nabucodonosor II, no se conserva ningún documento que haga referencia al tesoro. Tampoco sabemos si este fue restituido por parte de Ciro II o si permaneció escondido en Jerusalén todo ese tiempo. No se vuelve a tener ninguna noticia hasta que Tito y sus legiones romanas arrasan la ciudad en el año 70 d.c., pero y aunque tampoco sabemos a ciencia cierta cual fue el botín que logró en su saqueo, se menciona el traslado de la menorah y de la Mesa de Salomón.
in embargo, existen indicios que nos hacen pensar que el elemento más importante del tesoro del Templo, el Arca de la Alianza, fue escondido por los hebreos en un refugio previsto en caso de extrema necesidad. El sabio árabe Maimónides cita la existencia de una cueva secreta bajo el primer Templo. Esta gruta, muy profunda, habría sido construida por mandato del propio Salomón, quién pronosticando una futura destrucción del Templo, decidió proveer de un escondite seguro para el Arca. Existe otra prueba más de ese enterramiento. Los alimentos de las ofrendas entraban en contacto con los rollos sagrados de la Torá, por lo que los sacerdotes no admitían que aquellos fueran arrojados a la basura. Se creó, entonces, un cementerio de objetos sagrados llamado guenizá, y una vieja tradición afirma que "cuando el Arca fue enterrada, se llevó a la guenizá el recipiente que contenía el maná, porque había tenido contacto con las Tablas de la Ley". "abitarías en la oscuridad" había dicho Salomón. Esta frase es significativa. Podemos por tanto deducir que el rey hebreo se refería a un lugar oculto, a salvo de las miradas y los actos de los hombres. Aunque no hubiera sido el propio Salomón, es seguro que en una Jerusalén asediada, el Arca de la Alianza seria el primer objeto en ser ocultado a los posibles vencedores. Cuando más de mil años después 9 caballeros realizaron excavaciones secretas en los sótanos del antiguo Templo, no podemos dejar de hacernos una pregunta: ¿buscaron los Templarios el Arca?
3.- Teoría de una conspiración
ntes de intentar dar respuesta a esta cuestión, debemos plantearnos que pudo motivar una búsqueda semejante en pleno siglo XII. Que pudo impulsar a nueve nobles cristianos a llevar acabo tan extrañas tareas en el seno de la Ciudad Santa. Y las búsquedas apuntan directamente a Francia y a la figura de dos hombres: Hugo, conde de Champaña y San Bernardo de Claraval.
ras varios viajes a Tierra Santa entre 1104 y 1115, Hugo de Champaña mantiene contactos con el Abad de la Orden del Cister, Esteban Harding, a quién le dona una tierra donde San Bernardo, quién había entrado en la orden tres años antes, funda la abadía de Claraval. A partir de este momento los cistercienses, con ayuda de rabinos judíos, comienzan a estudiar minuciosamente textos sagrados hebreos. ¿Habría encontrado el conde de Champaña documentos importantes en alguno de sus viajes? Tras ser traducidos e interpretados, cabe la posibilidad de que se organizara una misión de búsqueda en Jerusalén, para lo cual fuera necesario contar con un comando de hombres devotos y leales. ¿Es absurdo creer en la existencia de una misión altamente secreta en Tierra Santa? Veamos como van encajando las piezas de la conspiración.
ugo de Payns, el primer maestre de la Orden del Temple, natural de la región de Troyes en La Champaña, pertenecía a una familia noble y emparentada con la del conde Hugo, y era primo de San Bernardo. Este, que se erigió en el gran valedor de los Templarios en Francia, era a su vez sobrino de otro de los fundadores de la recién creada orden militar, Andrés de Montbard. Como vemos, la relación no es casual. Se ha dicho que durante los nueve primeros los caballeros evitaron cuidadosamente que su pequeña tropa aumentara. Ya hemos manifestado anteriormente que esto carecía de toda lógica si su verdadero propósito fuera el de defender los caminos y los Santos Lugares, pero los templarios rechazan cualquier compañía con la excepción de la del conde Hugo de Champaña, alrededor de 1125 o 1126. La trama empieza a tomar forma.
e dice que Salomón fundó una "Logia de Perfección" integrada por maestros, y que nueve caballeros guardaban con sus espadas los nueve arcos que conducían a la Cripta Sagrada. 9 caballeros guardaban el Arca y otros 9 trataban de encontrarla. 9 elegidos que han sido designados para combatir a los infieles y sin embargo no se batirán. 9 hombres designados que se comportarán como monjes, castos y sin posesiones, nada debe distraerles ni desviarles de su tarea. La misión está por encima de todo.
¿an importante es el Arca?, y sobre todo... ¿qué es el Arca? Por el Libro del Éxodo sabemos que el arca es un cofre de madera de acacia, revestido de oro interior y exteriormente. Sus dimensiones eran 1,35 metros de largo por 0.8 de alto y ancho, con cuatro querubines cuyas alas se tocaban para formar el trono de Dios. Era tan sagrada que el sólo tocarla provocaba la muerte repentina. Pero lo importante no es el Arca en sí, sino su contenido: un recipiente con el maná, la vara de Aarón y sobre todo, las Tablas de la Ley, grabadas en piedra. Las Tablas de la Ley es algo sumamente valioso pues es fuente de saber y de poder, y ambos proceden de Dios. Se trata de una "ley divina". Inscritos en ellas estaban las tablas del Testimonio, la ecuación cósmica, la ley del número, medida y peso que la cábala permitiría descifrar. Poseer las Tablas del Ley significa tener posibilidad de acceso al conocimiento de la Ley que rige los mundos. Se comprende que Moisés no engañaba al pueblo hebreo cuando le prometía dominio por las Tablas de la Ley. Se empieza a comprender por qué Esteban de Harding y Bernardo de Claraval se dedicaban en su abadía al estudio de los textos hebraicos traídos de Jerusalén por Hugo de Champaña. Porque los textos hebreos son el tratado de lectura de las piedras, pero estas si aún existen, se hallan en algún lugar bajo el Templo de Salomón, y alguien tiene que ir a buscarlas. Y aquí entran en acción los Templarios.
4.- Una misión culminada con éxito
¿ncontraron los Templarios el Arca? No puede darse una respuesta sincera a esta cuestión. Sin embargo, algo ocurrió a los nueve años, otra vez el nueve, de iniciada la misión: Hugo de Payns y otros cinco Templarios regresan a Francia.
egún la historia oficial, en 1127 Balduino II, rey de Jerusalén, se halla en dificultades por falta de combatientes y recurre a la ayuda del Papa. Desea enviar un mensaje de socorro y pide al maestre templario que sea él su embajador ante el pontífice. Aquí encontramos otra nueva incoherencia en las funciones de la Orden del Temple. Hugo de Payns no era ni consejero ni mensajero del rey, sino que es el cabecilla de una tropa militar creada expresamente para la defensa del nuevo reino cristiano. Es cuando menos sospechoso que Balduino recurriera al caballero templario para semejante misión, en vez de encomendársela a uno de sus embajadores, o en ausencia de estos, a cualquier otro noble de confianza no asentado de forma permanente en Tierra Santa que después de cumplir su voto de cruzada retornase a su hogar, algo muy común en la época. Pero el rey envía al maestre templario y este parte con seis de sus nueve caballeros, abandonando sus deberes en Ultramar. La lógica no funciona, algo sigue fallando en el planteamiento. A menos que... podemos pensar, a menos que Balduino II aprovechase un viaje expreso de los miembros del Temple para encomendarles la tarea. Un viaje que podemos suponer, debió realizarse acatando un plan establecido desde el otro lado, posiblemente por San Bernardo. Los caballeros habían tenido éxito en su misión y debían volver a occidente.
sta afirmación no se hace a la ligera. A partir de ese momento van a darse grandes cambios que van a afectar a la Orden del Temple y a toda Europa, pero el propio San Bernardo nos da una pista que apoya nuestras suposiciones. Lo primero que hizo fue gestionar a favor de su pariente Hugo de Payns y los Templarios que le acompañaban, una acogida positiva y cordial por parte del Papa Honorio II, a quien los fundadores del Temple estaban a punto de visitar en Roma. De acuerdo con la propuesta de Bernardo, en la primavera de 1228, se celebró un concilio extraordinario en Troyes. Los caballeros hasta ese momento, aunque acogidos a la regla monástica de San Agustín, eran laicos, pero tras el Concilio de Troyes los Templarios se convierten en verdaderos monjes, integrantes de una orden religiosa plena y no de una simple agrupación de caballeros. Además, se encarga al Abad de Claraval que redacte para una Regla original para la nueva Orden del Temple, y San Bernardo escribe: "La obra se ha llevado a cabo con ayuda de Nós. Y los caballeros han sido convocados en la Marca de Francia y de borgoña, es decir, en Champaña, bajo la protección del conde de Champaña, allí donde pueden tomarse todo tipo de precauciones contra la injerencia de los poderes públicos o eclesiásticos; allí donde, en esta época, se puede asegurar del mejor modo posible un secreto, una custodia, un escondite".
a obra se ha llevado a cabo. Los caballeros han sido convocados. Un secreto. Un secreto que hemos realizado "Nós", es decir, él y sus caballeros, "bajo la protección del conde de Champaña". Como ya se dejó entrever, tres años antes, Hugo de Champaña, uno de los más grandes señores feudales de Francia, había abandonado sus tierras y repudiado a su mujer e hijos para unirse a la Orden. Las piezas del puzzle empiezan a encajar.
5.- Chartres: un secreto grabado en la piedra
partir de 1130, en Europa irrumpe el estilo gótico. El gótico no es una evolución del románico, aparece de repente y casi siempre en las abadías cistercienses. Si el románico llega a su plenitud después de múltiples mejoramientos a partir del estilo romano y bizantino, el gótico surge de golpe, completo y total. Aparece después de la primera cruzada y especialmente tras el retorno de los Caballeros Templarios con su secreto. ¿Un secreto concerniente a la utilización sagrada, y por así decirlo mágica, de la arquitectura?
a hemos mencionado antes lo que contenían las Piedras de la Ley. La misma clave numérica que fue utilizada en la construcción de la Gran Pirámide y del Templo de Salomón. No hace falta recordar que Moisés vino de Egipto. Toda la cultura egipcia estaba concentrada en los sacerdotes y él era uno de ellos, así que fue instruido en toda la ciencia de los faraones. En la Europa medieval, y durante aproximadamente ciento cincuenta años, la aplicación de este conocimiento arquitectónico va a manifestarse en la construcción de las grandes catedrales. Y es en una de ellas, Chartres, muy cerca de París, donde encontramos una nueva referencia al Arca de la Alianza. Ni que decir tiene que la catedral de Chartres es de estilo gótico, y de origen, evidentemente, templario.
l pórtico norte de dicha catedral se llama "pórtico de los iniciados". En él se hallan dos columnas esculpidas. En una de ellas se observa un arca que es transportada por una carreta de bueyes y en la otra podemos ver como un hombre cubre el arca con un velo, rodeado por un montón de cadáveres entre los que destaca un caballero en cota de malla. Las dos columnas, justo debajo de las representaciones, conforman una controvertida leyenda "Hic amititur Archa cederis". Decimos controvertida porque la expresión tal y como está grabada no existe en latín, lo cual es realmente extraño, pero sorprendentemente el único texto plausible, que sería "Hic amittitur Archa foederis", se traduce como "En este lugar se oculta el arca de la alianza". Parece mucha casualidad como para pensar que no hay algo de verdad en todo esto.
l gótico no es solo una innovación técnica. No se trata únicamente de la construcción de templos sino de la del Templo. Para una expansión equivalente a la que tuvo se requiere una ciencia mas elevada que el cálculo de estructuras. Sería largo de explicar las diferencias del gótico respecto de estilos anteriores, pero mientras el románico dirige sus fuerzas hacia abajo el gótico las impulsa hacia arriba, pues la bóveda no pesa sobre los muros, sino que estos la empujan hacia arriba. Esta ojiva, sometida a presión, se transforma en una instrumento de música, en una caja de resonancia que aprovecha las corrientes telúricas sobre las que los constructores elevaban las catedrales y actúa sobre el hombre. La catedral gótica es lo más parecido a un acumulador de energía y bajo su bóveda el hombre se endereza, se pone en pie. Se hace necesario un conocimiento de las leyes de los números, de las leyes de la materia, del espíritu, para que actué de esa forma sobre los hombres, tanto a nivel físico como psíquico. ¿No fue acaso San Bernardo quien dijo aquello de "Dios es longitud, anchura, altura y profundidad"? Ese saber, que se hallaba en las Tablas de la Ley, fue sin duda utilizado.
parte de la Catedral francesa, merece un puesto de honor la Abadía de Rosslyn, en Escocia, cercana a Edimburgo. Después de la disolucion de la Orden del Temple, entre 1307 y 1314, muchos de los supervivientes se trasladaron a Escocia, y Rosslyn fue el ultimo reducto templario. Algunos eminentes investigadores sospechan que podría ser el emplazamiento definitivo del Arca de la Alianza que los Templarios habrían llevado y escondido allí, junto con sus otros tesoros, nunca hallados. January 23 LA BIBLIA: LA MEJOR RECOPILACION DE HISTORIASADVERTENCIA: si te consideras un verdadero deboto a tu iglesia y religion, te sugiero no leer esta nota, debido a que en ella expresa la verdad en torno a los escritos biblicos. Si despues de esta advertencia lees este escrito, no me hago responsable de tu misera decepcion.
Para comenzar, debo de hacerles saber que para poder expresarme de forma tan abierta, tengo que aclarar que tenido que pasar leyendo muchas de las historias, redactadas en las apopeyas, cuentos, historias, mitos y leyendas de las culturas antiguas. en todas ellas he podido encontrar muchas "semejansas" curiosas, entre las historias de las antiguas culturas y de las historias que en los catesismos, misas, o en la misma biblian se pueden encontrar.
Pero mi pregunta fue ¿en verdad son solo similitudes las que existen entre ellas, o hay un hilo genuino que los une?. la pregunta se fue respondiendo casi automaticamente.
Sin embargo si yo les diera la respuesta, perderia el verdadero sentido, que merece mi escrito. Por lo cual dejare que ustedes mismos den pauta abierta a lo que ustedes concluyan, dejandoles una brebe descripcion de las culturas con las que la iglesia emparenta. Solo les pido que mantengan su mente habierta, a cualquier posibilidad.
Mitología mesopotámica:
Antes de empezar hay que tener en cuenta un aspecto, esto es que al hablar de Mesopotamia estamos haciendo referencia a un espacio geográfico y no necesariamente cultural, pues la realidad de Mesopotamia es la realidad de varios pueblos: los sumerios y los acadios, título bajo el que englobaremos las poblaciones acadias, babilonias, casetas y asirias, esta diversidad cultural unida al hecho de que nos referimos a un periodo de tiempo muy dilatado (estamos hablando de más de 3000 años) provoca confusiones en cuanto a los dioses que modifican sus parentescos y posición muy a menudo en las fuentes, siendo adoptados unos dioses y relegados otros, al tiempo que otros son asimilados y fundidos en uno solo. Ejemplos de esto son Marduk, Enlil y Anu que ocuparon en distintas épocas la cima del panteón mitológico, también Ishtar o Innana se describe como hija de Sin o de Anu añadiéndosele la función de diosa guerrera cuando se la describía como hija de Sin. Por lo tanto, su jerarquía también es modificada, de forma que se sitúa como dios superior a uno u otro según que ciudad o imperio posea la hegemonía. Acrecentado esto por el hecho de que cada ciudad tenia un dios protector, al que se adoraba con prioridad en esa ciudad, y por lo tanto convertía a la mitología también en un elemento político de gran importancia y en consecuencia bastante mutable. De esta manera aparecen los mismos dioses con distintos nombres y en ocasiones con algunos atributos modificados o añadidos.
Pero por encima de todo, la principal referencia de la mitología mesopotámica es la división entre divinidades sumerias y semitas. Efectivamente, los dioses sumerios fueron adaptados posteriormente por los pueblos semitas (acadios primero, babilonios, asirios, arameos y caldeos posteriormente) que fueron llegando a la región, añadiendo éstos personajes propios al acervo mitológico de la zona. Esto explica por qué podemos encontrar dos grupos claramente definidos de dioses principales a lo largo de la historia. Por un lado tenemos la "Tríada Sumeria", formada por An, Enlil y Enki, dioses ctónicos sumerios, y por otro lado, la "Tríada Semita" de dioses astrales compuesta por Sin, Ishtar y Shamash (Luna, Venus y Sol). Además hay que añadir dioses ajenos a la tradición sumeria y semita, como las diversas diosas madres (especialmente la diosa Shala) o dioses de la fertilidad y los elementos (Dagan, Adad, etc.).
Características de los Mitos sumerios y acadios:
En la mitología sumeria, aunque aparecen mitos de carácter universal como el famoso y trascendente mito del Diluvio, tienen por norma general un carácter más local y restringido en donde se centra mucho la atención en aunar la cosmología local con la política de la ciudad-estado. La mitología acadia posterior supo recoger estos mitos sumerios sistematizándolos y aún exportándolos fuera de su ámbito geográfico, además de mantener su interés durante prolongados periodos de tiempo. En la mitología acadia se mantendrán por tanto los temas de la tradición anterior pero los dioses se ven sometidos a una mayor abstracción y quedan instalados en un único panteón menos difuso con tendencias centralizadoras y casi monoteístas en torno a Marduk.
Los textos mitológicos sumerios pueden clasificarse en seis apartados conforme a su contenido temático:
Los cosmogónicos o mitos sobre los orígenes en donde se muestra con claridad la imagen de una raza superior, divina, a partir de la cual se origina y organiza todo lo existente.
Los llamados mitos de organización, en los que se describe como el cosmos se va estructurando orgánicamente.
Un tercer apartado en el que juega un papel importante la diosa Inanna (la Ishtar acadia) y es el que habla de las relaciones entre dioses y hombre, los llamados mitos de contacto divino y humano.
Los mitos heroicos también son importantes, esta literatura épica se centró en torno a las figuras de héroes como: Enmerkar, Lugalbanda y especialmente Gilgamesh, el héroe de mayor relevancia sin duda en el mundo mesopotámico.
Otro apartado lo compondrían las narraciones con su centro de interés en el más allá o mitos de ultratumba, que mostraban los infiernos como un lugar sombrío al que deben acudir sin remisión todos los mortales, pues el cielo estaba reservado a los dioses.
El sexto grupo de la clasificación lo formarían mitos de carácter variado y difícil clasificación, son ejemplos de esto mitos de difícil ubicación argumental como La Destrucción de Kur, que narra la lucha con un dragón o El Matrimonio de Martu en torno a un dios con ese nombre perteneciente a unos pueblos semitas al oeste de Mesopotamia.
La clasificación de los textos mitológicos acadios divide estos en siete grandes bloques, también basándose en su contenido temático:
El primer grupo, al igual que en los mitos sumerios, es el de los mitos de la creación.
El bloque temático denominado de lucha y victoria, en la cual en un combate desigual resulta victoriosa la parte más débil, pero superior por cualidades divinas.
Podemos clasificar un tercer bloque bajo el título de mitos de destrucción y salvación destacando tres narraciones mitopoéticas una de ellas, la del Diluvio Universal, de temática sumeria, las otras dos son el mito de Atrahasis (que también se refiere al Diluvio) y el poema de Erra que destruye y asola Babilonia.
El cuarto apartado es el constituido por los mitos de ultratumba, en ellos se ocupan del mundo inferior y el problema de la búsqueda de la inmortalidad.
Como innovación acadia aparecen los mitos de ascensión en los que un personaje sube al cielo para conseguir un don de los dioses.
Existen una serie de Mitos de Exaltación en los que se elevan y exaltan dioses y se mitifican reyes concretos.
El séptimo y último grupo es el referente a seres fantásticos donde se podrían incluir mitos como el de Enlil y el dragón Labbu o Los siete utukku malignos.
Hay que tener en cuenta que los mitos mesopotámicos, son los primeros de los que se conserva constancia histórica, esto transforma los mitos sumerios y su posterior adopción por los pueblos acadios en los primeros mitos de la civilización sedentaria y por tanto es inevitable que sienten precedente para mitos y creencias posteriores (un buen ejemplo de esto es la Biblia), incluso menospreciando esta influencia, la mitología de Mesopotamia es importante pues es el primer sistema complejo, del que tenemos constancia, elaborado por el ser humano para dar respuesta a preguntas fundamentales sobre los orígenes, la existencia, la vida, la muerte y lo que viene después, el propósito del ser humano, así como a otros fenómenos menos metafísicos como las fuerzas tangibles de la naturaleza: truenos, inundaciones, tormentas, etc.
El Origen. Cosmogonías:
Las cosmogonías cumplen un papel fundamental en la mitología pues es en el mito del origen donde se observa a partir de que concepción o elemento nace todo, y por lo tanto con qué se siente más directamente relacionado una cultura. Así, pone de manifiesto aquello que da origen a todo y que fundamenta toda la realidad formando parte de todas las cosas. Como veremos más adelante en el caso particular de Mesopotamia, tanto en la tradición semita como en la sumeria, el principio de la creación es el agua.
Otro aspecto por el que son importantes las cosmogonías es porque es en ellas donde queda establecida la función del hombre en el universo. Cuando se produce la creación queda establecido su papel en el mundo, así como sus naturaleza según a partir de que principio fuese creado. Volviendo de nuevo al caso concreto de Mesopotamia se ve claramente: el hombre fue creado para realizar las tareas que le resultaban pesadas a los dioses como trabajar la tierra y encauzar las aguas, y su origen es de naturaleza divina pues fue creado a partir del cuerpo de un dios derrotado en combate o del barro del abismo (Apsu).
En la cosmología sumeria de un principio sin forma y acuoso (el océano primordial representado por la diosa Nammu) nacen el cielo y la tierra, en principio sin separación entre ellos, hasta que Enlil las separa repartiéndose Anu el cielo y Enlil la tierra (esta última identificada con Ninhursag), a continuación otra serie de dioses dieron origen a la vida animal y vegetal, así como a la luz del día y finalmente tomando el barro del abismo Nammu, Enki y Ninmah crean al hombre. En todo esto se aprecia una teología poco ordenada y con poca claridad, de la cual sin embargo se puede extraer con total nitidez el hecho de la separación entre cielo y tierra, muy importante en la mentalidad mesopotámica.
Ya dentro de la cosmogonía acadia se sigue un patrón más claro y ordenado. Comienza también con un principio acuoso a partir del cual surgen dos entes o divinidades también acuosas que son Apsu, el océano primordial que rodea la tierra que es además principio masculino, y Tiamat, que representa el mar impetuoso, el agua salada y que es principio femenino. En esta distribución de personalidades hay un detalle importante y es la consideración de Apsu como principio masculino y por tanto para los mesopotámicos principio de fecundidad, pues para ellos el agua dulce que representa Apsu es el agente que lleva la simiente de la vida y fertiliza los campos. De esta forma se identifica al hombre con el principio de fertilidad.
De sus aguas al confundirse nació primeramente Mummu, el tumulto de la olas, y a continuación Lahmu y Lahamu, dos serpientes monstruosas cuyo papel en el cuadro religioso fue paulatinamente omitido hasta ser borrado. A continuación se produjo el nacimiento de dos divinidades: Anshar (mundo celeste) y Kishar (mundo terrestre) y a partir de ellos nacen los principales dioses del panteón mesopotámico y pueblan cielo (Igigi) y tierra (Anunnaki). De esta forma se crea la triada suprema, calco de la anterior sumeria (Nammu, Enki y Ninmah) estos dioses son: Anu, Marduk y Ea (el sumerio Enki). Sin embargo esta nueva generación de dioses comienza a perturbar el descanso de Tiamat y en consecuencia Apsu y su visir Mummu deciden acabar con sus descendientes, pero Ea, dios de la sabiduría, descubriendo sus maquinaciones los duerme con artes mágicas y después los mata, de esta forma se apodera de la morada de Apsu y por ello Ea será la divinidad del elemento líquido. En esta morada Ea y su esposa Damkina (también conocida como Ninki o Damgalnunna) engendran a Marduk, con cualidades que superaban a las de cualquiera de los dioses.
Tiamat muy molesta con sus descendientes crea y reúne una tropa de monstruos espantosos: serpientes gigantescas, monstruos de la tempestad, los huracanes, hombres-peces, hombres-escorpión, hombres-carnero, hombres-toro, así como perros furiosos y demonios, al frente de todos estos monstruos esta el más temible de todos: Kingú (o Quingu) al que Tiamat nombro soberano de los dioses, clavando en su pecho las tabletas de los destinos, cuyo poseedor ostentaba el poder supremo. Ante este despliegue de fuerzas los dioses están atemorizados y Anshar, desesperado ordena a Ea que combata con la diosa Tiamat, este obedece pero es derrotado y finalmente Anshar y Ea envían a Marduk, pues le consideran más animoso que Anu. Pero este exige a cambio de su participación que se le transforme en el dios supremo, la situación de terror entre los dioses es tal que Anshar accede, no sin antes someter a Marduk a una prueba que este supera sin demasiadas dificultades.
Marduk prepara sus armas para la batalla: un arco y una flecha, una maza en la mano derecha, en su cuerpo una llama ardiente, una red construida por él para atrapar a Tiamat, además ordena a siete vientos que lo acompañen y creen desorden en su enemigo, así como a su gran arma el Diluvio (observemos que esta es también el arma de Enlil, dios al que Marduk sustituirá en el panteón mitológico) y montando en su carro, seguido por sus ejércitos se encamino al combate.
Al encontrarse ambos titanes se produce una lucha sin igual en la que sale victorioso Marduk matando con una flecha a la diosa y atrapándola en su red, Kingu es encadenado y enviado al mundo infernal, el ejercito de Tiamat se desbanda y de nuevo es capturado en su red. A continuación Marduk despedaza el cuerpo de Tiamat, cortando el cuerpo “en dos partes, como un pescado para secar” hizo de una mitad una bóveda para el cielo y un soporte para la tierra, a continuación enraizó el mundo y lo organizó, construyó moradas para los dioses con el cuerpo de Tiamat, y con sus diversas partes creo las nubes, el viento, la lluvia, la niebla, así como el Tigris y el Éufrates (todo ello elementos celestes o acuosos, lo que nos dice mucho acerca de que era lo que veían importante en el mundo los pueblos de cuya cosmogonía estamos tratando). También funda el gran templo de Esharra donde se rinde culto a Anu, Enlil y Ea. A continuación divide a los dioses entre los del cielo y los de los infiernos y crea junto con ellos su residencia, a la que invita a todos para reunirse a la hora realizar las periódicas asambleas en las que se delibera el destino del mundo. Este es el origen mítico de la ciudad de Babilonia, residencia de Marduk. Y mientras con la misión de realizar el trabajo que le resulta más pesado a los dioses Marduk crea al hombre, y lo hace amasándolo a partir de la sangre de Kingu, o según otra versión la suya propia.
Esta cosmogonía pone de manifiesto, en especial al final, la clara finalidad política de la religión en Mesopotamia, pero también pone de manifiesto, a pesar de su función de siervo de sus creadores, el origen divino o semidivino del hombre, pues sea moldeado con la sangre de Kingu o de Marduk su origen se remonta a uno de los dioses más poderosos de la cosmogonía, y aunque la versión que hace venir al hombre de la sangre de Kingu puede parecer menos sublime, debido al papel de este en la batalla contra Tiamat y a su destino final, es un origen más divino que ser moldeado del barro. Además no hemos de olvidar que ha sido moldeado por el dios supremo y vencedor Marduk. Así, la función del hombre es principalmente servir a los dioses, y para ello ha de realizar las tareas que a ellos les son más penosas: encauzar las aguas, cultivar y regar los campos, recoger la cosecha, alimentar al dios, etc.
Otro punto en el que conviene llamar la atención es la coincidencia de ambas tradiciones: la tradición sumeria y la tradición acadia en el punto en el que se separan cielo y tierra, asignando unos dioses a cada reino, de esta forma también se reparte la soberanía sobre esos espacios. En el cielo, donde habitaban los Igigi reinaba como dios supremo Anu. Mientras que en la tierra, hogar de los Anunnaki, el dios supremo e indiscutible (al menos en la tradición acadia, pues en la sumeria es Enki) era Marduk. A Ea se le concede el dominio del elemento líquido (Ea significa casa de agua), pero no era una divinidad marina, su dominio era el Apsu: la faja de agua dulce que rodea el mundo. Ea es un dios de gran importancia en la mitología mesopotámica, y con la ascensión de Marduk con las cosmogonías amoritas también se eleva su figura aún a una mayor consideración y poder, sin embargo Ea ya será tratado más adelante.
Los Dioses:
El panteón más nítidamente conocido es el panteón acadio, pues los textos son más abundantes y claros que en la tradición sumeria. Esto se debe en gran medida a las razones ya explicadas acerca de la sistematización de la mitología y la simplificación y centralización del panteón llevada a cabo por los herederos de la mitología sumeria. Aún así hay algunos puntos oscuros y confusos, en ocasiones se producen emparentamientos ambiguos entre dioses y lo que se produce más a menudo es el cambio de poderes que sitúa a uno u otro dios en la cima del panteón, ostentando el poder supremo (ejemplo de esto es el caso que ya hemos visto de Marduk que sustituye a Enlil).
Anu: También llamado An o Anum, era el dios indiscutible del cielo. En ocasiones se le describe como padre de Ishtar. Su atributo era la tiara con cuernos, emblema de todo poder. Disponía de un ejercito (las estrellas) para destruir las fuerzas malignas que lo amenazasen. No dejaba sus dominios celestes y solo en muy rara ocasión se ocupaba de los asuntos humanos. Su esposa era Antum (o Antú) y su ciudad de culto era Uruk.
Enlil: Era hijo de Anu y dios del viento y la tormenta aunque más tarde perdió el carácter de “señor de los vientos” para ser sustituido por Adad representado de pie sobre un toro teniendo en la mono a los rayos, pues era el dios del relámpago. Cuando se decreto el diluvio Adad fue su ejecutor. Pero, al igual que la lluvia, no siempre tenia un carácter negativo y podía traer vientos favorables y abundancia, como Adad su símbolo era el rayo en zigzag y su animal el toro, que bramaba como el trueno. Como Enlil reemplazó a su padre y se convirtió en rey de los dioses, perteneciéndole las tabletas de los destinos. Su esposa era Muliltu o Mylitta (Ninlil) y su ciudad de culto era la ciudad sagrada de Nippur, donde tenia su templo: Ekur (la casa de la montaña). Como sabemos fue sustituido por Marduk como rey de los dioses con el ascenso del dominio cassita.
Ea: El sumerio Enki, era el señor del Apsu: el dominio del agua dulce bajo la tierra, es el dios de la sabiduría y fuente de todo el conocimiento mágico que existe, al dominar el agua dulce era el dios del elemento líquido, pero como Enki también era el señor de la tierra (Ki significa tierra), como principio masculino era agente fertilizador de estas. Él instruyó al hombre en las artes y los oficios. Su esposa, como ya hemos dicho, era Damkina, Ninki o Damgalnunna, y su centro de culto era Eridu, en el templo de Eabzu.
Marduk: Hijo de Ea y de Damkina, fue engendrado en el Apsu y era superior a todos los dioses (al menos a partir de la ascensión del pueblo cassita). Representaba la acción fecundante de las aguas al igual que Enki, la versión sumeria de su padre Ea. Su atributo era el Marru (la azada). Era el organizador del universo, constructor de la morada de los dioses, Maestro de la Vida, el gran curandero y el que acabo sustituyendo a Ea en todo lo relativo a encantamientos mágicos. Aparte de su espectacular y glorioso papel en el mito de la creación realiza gran número de hazañas. Es el poseedor de las Tabletas del Destino y el que determina el destino de los hombres. Su esposa era Sarpanit (Zarpanit) y su ciudad de culto era Babilonia, en el Esagila.
Nabu: Era el hijo de Marduk y patrón de los escribas. A la larga desplazara a su padre en importancia, en especial durante el periodo neobabilónico. Su centro de culto era el templo de Ezida en Borsippa.
Sin: Dios Luna, hijo de Enlil y padre de Shamash y de Ishtar (aunque esta también aparecía como hija de Anu) así como de Nusku, dios del fuego. Su nombre sumerio era Nannar o Nanna. Gobernaba el paso de los meses, con sus cambios de fase resultaba un dios misterioso y era aquel “cuyo corazón profundísimo ningún dios podía penetrar”, al final del mes los demás dioses venían a consultarle y escuchar sus decisiones y consejos. Se le representaba como una anciano de larga barba blanca color lapis-lázuli y cubierto con un turbante, su símbolo era la luna creciente. Se le emparejaba con Ningal o Nigal (la gran señora). Se le rendía culto en Harran y especialmente en Ur, en el templo de Egishnugal. Junto con sus hijos Shamash e Ishtar forma una triada astral babilónica.
Shamash: Es el dios del Sol. Su nombre sumerio era Utu. Era el dios de la justicia. Lo veía todo y sus rayos eran la red en la que quedaban presos aquellos que hacían el mal. Cada mañana los hombres-escorpión que habitaban en los montes del este abrían una pesada puerta en el flanco de la montaña por la que salía Shamash para recorrer su camino diario, por la tarde dirigía su carro hacia la montaña del oeste donde otra puerta se abría para que pudiera para que el dios pudiese descender a las profundidades de la tierra, continuando este camino durante la noche para poder salir a la mañana siguiente. También era dios de la adivinación, aspecto muy importante en la vida mesopotámica. Su esposa era Aia y sus hijos Kettu, la Justicia y Mesharú, el Derecho. Se le rendía culto en Sippar y Larsa, y también tenia un templo en Babilonia cuyo nombre significaba “la casa del Juez del Mundo”.
Ishtar: La divinidad femenina de mayor importancia de todo el panteón tanto sumerio como semita. Hija de Sin o de Anu, es la representación del planeta Venus. Su nombre sumerio es Inanna o Irnini. Es la diosa del amor, de la atracción sexual y de la guerra, los dos primeros atributos se resaltaban cuando se la mostraba como hija de Anu y el tercero lo recibía más a menudo como hija de Sin. Se la ha situado como esposa de Ashur al que acompañaba en las campañas militares. Se la representaba en un carro tirado por siete leones (su animal sagrado) y llevando un arco en la mano. Sus amantes eran múltiples y era implacable con ellos, existen numerosos mitos a este respecto algunos de los cuales trataremos más adelante. Como diosa guerrera se la adoraba en Nínive, sin embargo en Erech era adorada como diosa del amor y de la voluptuosidad, apareciéndose con un cortejo de “cortesanas, muchachas de placer y prostitutas”, también se le rendía culto en Uruk, Agade, Kish y Arba´il.
Ninurta: Se trata de otra divinidad sideral fuera de la trinidad que formaban Sin, Shamash e Ishtar. Se le identificaba con la constelación de Orión. Es un dios sumerio que en los inicios es dios de las crecidas bienhechoras y más tarde se transforma en dios guerrero y cazador. Era el hijo primogénito de Enlil. Será confundido más tarde con Ningirsu o Ningursu, el señor de la ciudad de Girsu, en Lagash. Es el protagonista de la epopeya del pájaro Zu (o Anzu). Su esposa sumeria era Bau, más tarde en Babilonia se la sustituyó por Nin-Karrak que finalmente tubo que ceder el puesto a Guoba.
Ashur: Era la principal divinidad asiria, cuando el poderío babilonio tubo que someterse al de Nínive, Ashur ocupo el primer lugar entre los dioses. En principio fue identificado con Anshar y modificado radicalmente su papel en la cosmogonía, haciéndole rey de todos los dioses, origen de si mismo, padre de los demás inmortales, creador del cielo de Anu y de los infiernos, autor de la totalidad de los hombres y otra serie de logros. A pesar de que Ashur significa el Benévolo es en realidad un dios guerrero. Se le representaba con la forma de un disco alado o bien montado sobre un toro. También era divinidad de la fertilidad y a ese propósito era representado rodeado de ramas y junto a una cabra. Su esposa era Ishtar.
Dumuzi: También conocido como Tammuz. Era el dios más importante de la vegetación, era el señor de los bosques y de la vid cuyo padre era Ninazu señor de la adivinación por el agua. Fue amante de Ishtar, razón por la cual perdió la vida, bajando Ishtar a los infiernos para recuperarle.
Ereshkigal: Llamada la Señora de la Gran Tierra era la diosa del infierno y de las tinieblas. Se la consideraba como hermana de Ishtar. Ella había engendrado a Namtar, su visir y mensajero, que a su vez era hijo de Enlil y cuyo nombre significa destino (un personaje similar al fatum latino y la moira griega). Toma como esposo a Nergal.
Nergal: Conocido como el señor (o la potencia) de la Gran Morada. Como Nergal era el dios de los infiernos, la destrucción y de la guerra, más tarde fue identificado con Erra (o Irra) y a esto se añadió el atributo de dios de la plaga. En principio era un dios celeste, pero tras su matrimonio con Ereshkigal se transformo en rey de los infiernos. Este matrimonio es tratado en un mito del que hablaremos más adelante.
Nin-hursag: conocida como Araru o Mammi era la Gran Madre. A veces aparecía con otros nombres como Bau o Guoba (esposas de Ninurta). Era una divinidad muy antigua. Existe un mito en la que incluso se le atribuye la creación del hombre con arcilla mezclada con la sangre de un dios al que Ea había hecho morir (cuando hace esto lo hace con el nombre de Mammi), esta era una creencia extendida en Eridu.
Dioses Protectores: Dumsaga era un dios protector masculino y Gatumdug y Bau diosas femeninas que daban a los seres el soplo de la vida, Mami y Nintud velaban por el nacimiento de las criaturas. Mamitú fijaba el destino de los que venían al mundo. Los sueños eran enviados por Zakar, y muchas veces eran premonitorios. La salud dependía de Nin-Karrak y de la diosa Guba.
Dioses Maléficos: Ura y Namtaru eran dioses de las enfermedades. Generalmente bajo las órdenes de Ereshkigal o Erra.
Los Mitos:
El Mito del Diluvio:
El tema del Diluvio Universal es tratado en más de una fuente, entre otras, en la tablilla XI de la epopeya de Gilgamesh. Aquí el personaje principal del mito lleva bien el nombre de Atrahasis o bien el nombre de Utanapishtín (o Ut-Napishtim).
El mito empieza con los dioses obligados a hacer trabajos penosos: cavando canales y limpiándolos, después de un periodo de 3600 años deciden que ha sido demasiado y aprovechando la noche se alzan en armas contra su soberano: Enlil. Este disgustado convoca a los dioses para escuchar sus protestas, una vez en la reunión deciden que Belet-ili (Araru o Nin-hursag), la diosa madre, cree a los mortales para realizar estas tareas. Para ello crea siete hombre y siete mujeres de los cuales nacerá una gran población, numerosa en exceso. Llegaron a ser tan numerosos que Enlil no podía descansar debido al ruido que producían. Entonces Enlil envía una peste, después una sequía, y cuando esta también falla envía una hambruna (Las versiones difieren, de hecho en algunas, estos castigos se aplican al final hasta que Ea convence a la diosa madre para que cree siete hombres y siete mujeres superiores a todos los demás que enseñan a los hombres a vivir en paz con los dioses), la catástrofe llega hasta tal punto que la gente se come a sus hijas y no pueden ya realizar el trabajo para el que fueron creados. Entonces Enki y Enlil discuten cual es la forma de actuar y Enlil decide hacer un “maldad” enviando la más terrible de sus armas: El Diluvio. Sin embargo Enki (El Ea semita), apiadado de la humanidad, advierte a un hombre que era hijo de Ubara-Tutu, rey de Shuruppak, y cuyo nombre era Atrahasis (o bien Ut-Napishtim, según la versión), de lo que va a ocurrir, así como de la duración del diluvio (7 días) y le ordena que construya una barca de 120 codos de alto. Una vez construida Atrahasis mete sus riquezas, a su familia, sus animales y los animales salvajes. El Diluvio terminó, y todas las voces habían enmudecido, pues “toda la humanidad había sido cambiada en barro” , entonces Ut-Napishtim soltó unas aves, depende de la versión el orden en que lo hiciese, pero en una ocasión fueron una paloma y una golondrina y en la otra un cuervo, cuando el comportamiento de los animales le indico que podía hallar tierra desembarcó y realizó una gran ofrenda a los dioses, en la que estos discuten sobre quien le ha perdonado la vida a ese humano, en ese momento Enki explica a Enlil lo que había ocurrido y le convence de que los hombres han de seguir viviendo pero frenando su reproducción. La responsabilidad de esto cae sobre las mujeres, o bien con la esterilidad o bien deliberadamente en ciertas categorías sociales (mediante las prostitutas del templo, por ejemplo).
Lilith : La Luna negra Según consta en la literatura hebrea, Lilith fue la primera esposa de Adán. Estaba hecha con arcilla, igual que él. Era hermosa y libre. Hasta el punto de que se quejó de tener que yacer con Adán siempre debajo: "Fuimos creados iguales, y debemos hacerlo en posiciones iguales". Cansada de que Dios no atendiera sus reivindicaciones, se fue del Paraíso. Entonces Adán recibió una nueva compañera, Eva, creada a partir de una de sus costillas, y por lo tanto sumisa. A partir de esta narración, a Lilith se le ha considerado la reina de los súcubos (demonios femeninos), por alinearse en el bando enemigo de Dios al marcharse del Paraíso. Y de ahí se ha pasado a suponerla una perversa ninfómana, que seduce a los hombres con maestría para estrangularlos después. Esa condición diabólica de Lilith le ha llevado a ser también la Reina de los Vampiros. No sólo mantiene relaciones sexuales con hombres a los que después asesina, sino que también se alimenta de su sangre. Es en esa encarnación donde Lilith se asimila a diferentes divinidades y monstruos femeninos presentes en la mitología clásica: Lamia, Empusa y las lamias, hijas de Hécate, diosa de la brujería; las harpías y las estriges, también macabras visitantes nocturnas; las harpías, ayudantes de las erinias o furias; las moiras o parcas, las grayas y las gorgonas, siniestras ancianas habitantes de los infiernos. En todas estas figuras se repiten las alusiones a muerte de hombres y niños. Otras referencias mitológicas afines a Lilith se pueden encontrar en la Brunilda de los Nibelungos, o en la diablesa babilonia Lilu. La misma Reina de Saba de Salomón es un trasunto de Lilith. Etimológicamente viene del hebreo layil, (noche), y aparece representada como un demonio nocturno peludo o como una mujer de cabellos muy largos.
Las variaciones del mito llevan a Lilith a convertirse en seductora de los propios hijos de Adán y Eva (abordando a Caín con palabras de consuelo y reposo tras la muerte de Abel), o a asimilarla con la propia serpiente del Paraíso (como en los frescos de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina). Un relato de Primo Levi nos recuerda que Lilith es la amante del mismo Dios creador, y que vive en el Mar Rojo comandando una corte de demonios. Y otra tradición afirma que Samael, luego Satán, el ángel caído, se convierte en pareja de Lilith, e incluso que juntos seducen a Eva para que engendre a Caín El Genesis I: 27 versa: "Y Elohim creó a Adán en su imagen, en la imagen de dios el lo creó; hombre y mujer el los creó". El Genesis II:18 y 22 dice: "Y Yahweh dijo, 'No es bueno para Adán estar solo. Haré un ayudante para él.'...Y Yahweh convirtió una costilla que había tomado del hombre en una mujer para él". Hoy, sabemos que el Genesis I y II son simplemente historias de la creación separadas. El Genesis II deriva de una historia Sumeria, mientras el Genesis I es una creación posterior del sacerdocio hebréo (creada por la escuela Deuteronómica por el año 700 a.C.) Entonces, para una persona que está empeñada en tomar las escrituras como última verdad, tal contradicción no era bienvenida del todo. Demandaba una explicación que reconciliara ambas historias. La explicación númbero uno es tal ves la mejor —Cabalísticamente hablando. Como sabemos, Adán fué creado a la perfección. Fue creado a la imagen perfecta de "Elohim." Desde luego, dios no es visto como un ser masculino o femenino, sino como ambas a la vez. Incluso el nombre de Elohim es una palabra femenina (Eloah—diosa) con un sufijo plural masculino. Así, si dios es hombre y mujer, el padre y la madre, la madre y el padre, entonces Adán (que se traduce como "humanidad") debió ser hombre y mujer en uno. El ser de otra manera hubiera sido un ser desbalanceado, y entonces, imperfecto. Y así fué la perfección de Adán, dicha incluso superior a la de los ángeles. De hecho, en ésta vista, Adán no fue humano del todo —sino un ser cósmico conocido como Adán Kadmon. Él fue el Arqueotipo en el que los humanos estarían basados después. Ahora, pasando a los pasajes del Genesis II. Justo como la unidad de dios fue dividida entre dos (la separación de las aguas del firmamento) para crear el Universo, así fue también creada la humanidad, separando el arqueotipo en sus dos mitades, hombre y mujer. De éste modo, la mujer fue separada del hombre, y Adán Kadmon se volvió una criatuta desbalanceada, un humano. Ésta imperfección finalmente los llevó a la Caída, la manifestación de la forma humana del arqueotipo actual. La Mujer fue llamada Eva, lo que se traduce literalmente como "Vida", la humanidad fue dotada de vida, y el resto es historia. La explicación numero dos, aunque sólo como útil cabalísticamente, está en su propia verdad, es sin embargo vastamente mas divertida —especialmente hablando mitológicamente. Aquí es donde Lilith entra a la escena como primera esposa de Adán. Los versos del Génesis I fueron así explicados como una pista oculta del asunto entero de Lilith. El Génesis II:20 incluso ayuda a respaldar esto: "Y el hombre dio nombre a todo el ganado y a las aves del cielo y a todas las bestias salvajes; pero para Adán ningún ayudante adecuado fue encontrado". Los animales de laTierra habían sido creados para el estricto propósito de ser ayudantes de Adán, y Lilith estuvo entre ellos. Pero, Lilith falló, y ningúna otra bestia se acercó, (aparentemente Lilith era el único animal suficientemente parecido a Adán para ser candidato del todo). Lo visto después en las escrituras es Yahweh fastidiándose y decidiendo separar a Adán en sus dos partes de Hombre y Mujer.
LA CAMA DE LOS DIOSES Tal vez la más famosa de estas torres sea la Etemenanqui, la "Torre de Babel" del Antiguo Testamento, culminación de la arquitectura religiosa de Mesopotamia. La Etemenanqui era la torre del templo de Marduk en Babilonia, el Esagila. Herodoto, en su primer libro de Historia, se refiere así a ella:"En medio de cada uno de los dos cuarteles en que la ciudad se divide hay levantados dos alcázares. En el uno está el palacio real, rodeado de un muro grande y de resistencia, y en el otro un templo de Júpiter Belo con sus puertas de bronce. Este templo, que todavía duraba en mis días, es cuadrado y cada uno de sus lados tiene dos estadios. En medio de el se ve fabricada una torre maciza que tiene un estadio de altura y otro de espesor. Sobre ésta se levanta otra segunda, después otra tercera y así sucesivamente hasta llegar al número de ocho... En la última torre se encuentra una capilla, y dentro de ella una gran cama magníficamente dispuesta, y a su lado una mesa de oro. No se ve allí estatua ninguna, y nadie puede quedarse de noche, fuera de una sola mujer, hija del país, a quien entre todas escoge el dios, según refieren los caldeos, que son sus sacerdotes". Y a tan esmerada descripción Herodoto añade: "Dicen también los caldeos (aunque yo no les doy crédito) que viene por la noche el dios y la pasa durmiendo en aquella cama, del mismo modo que sucede en Tebas de Egipto, como nos cuentan los egipcios, en donde duerme una mujer en el templo de Júpiter Tebano. En ambas partes aseguran que aquellas mujeres no tienen allí comunicación con hombre alguno. También sucede lo mismo en Pátara da la Lycia, donde la sacerdotisa, todo el tiempo que reside allí el oráculo, queda por la noche encerrada en al templo". LA Torre (le Babel ha inspirado a los artistas de todos Tiempos y, como el resto de las zigurats, poseyó en su dio un significado y función que hoy no podemos determinar con exactitud. A mediados del siglo pasado el gobierno francés envió a Babilonia una expedición encabezada por el cónsul Fulgencio Fresnel, quien, centró su trabajo en las ruinas de la zigurat de Borsippa, que general se identificaba con la Torre de Babel, si bien agotamiento y los rigores del clima terminaron con Fresnel antes de que este pudiera establecer conclusiones definitivas. Sin embargo, la bíblica Torre de Babel no se hallaba en las alrededores de la ciudad, sino en el seno de la urbe de Babilonia, y de ella no ha quedado nada más que su planta, un gran rectángulo limitado por terraplenes cubiertos de vegetación. Posiblemente sus ladrillos fueron utilizados por los habitantes de la zona para construir sus casas a lo largo de los siglos y según el retrato bíblico sobre la confusión de las lenguas, universalmente conocido, el Génesis atribuye la construcción de la Torre de Babel a los descendientes de Noé. Los arqueólogos sostienen que la historia de la Torre de Babel hay que buscarla en babilonia porque ella es la bíblica Babel, de la que dijo Yahvé (Génesis, 11,7,1: "Bajemos, pues, y confundamos su lengua, de modo que no se entiendan unos a otros". Y es que, afirma el mismo relato, el poder de la torre y de aquellos que la erigieron preocupaba a la divinidad: "toda la tierra tenía una sola dengue y las mismas palabras. Emigrando desde Oriente los hombres llegaron a una llanura en el país de Senaar y se instalaron. Se dijeron el uno al otro: `Venid, hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego'. El ladrillo les sirvió de piedra y el betún de cemento. Luego dijeron: `Venid, construyamos una ciudad y una torre cuya cima toque el cielo, y démosle un nombre, para no perdernos sobre toda la tierra"'. En cuanto al nombre Babel, su etimología no deja de resultar curiosa: La Biblia lo relaciona con el hebreo balal ("confundió"), cuando en realidad procede del babilonio báb-ili, que significa "puerta de Dios". La torre fue destruida por Jerjes en el año 479 y cuando Herodoto la visitó ya no pudo ver más que ruinas, pero mientras la construcción la altura de Etémenanki la casa donde de funden el cielo y la tierra", trace de unos 90 metros (los mismos que media su planta cuadrada): 33 metros el primero, al que todos tenían accesos 18 metros el segundos 6 metros los cuatro siguientes; y 15 metros el séptimo piso. De ellos, el último era un templo reservado y secreto, al que, como dice Herodoto, solamente tenían acceso las personas que participaban en los ritos sagrados de la hierogámia. Asimismo, Herodoto describe cómo sobre esta torre se elevaba otra, y sobre ésta otra más, hasta alcanzar un total de ocho torres, ya que el historiador catalogaba como torres las siete plataformas que formaban la zigurat junto a su capilla en la cima. La altura de la torre de Babel, muy por encima de da media de otras zigurats, era debida a que el monumento pertenecía al poderoso dios Marduk, que había superado en importancia tanto a Anu como a Enil. Fue sin duda uno de los monumentos más destacados de la poderosa Babilonia ciudad sagrada donde confluían 53 templos a los grandes dioses, 55 capillas a Marduk, 300 capillas para divinidades terrestres, 600 para las celestes, y 400 altares. En Ur, la ziqqurratu formaba el núcleo de un recinto sagrado que se dedicaba al dios-luna. Un muro exterior encerraba éste y otros tres edificios: Enuma, almacén del templo; Gi-par-ku, residencia oficial de las sumas sacerdotisas del dios-luna; y E-hur-sag, palacio real que probablemente se usaba en ocasiones religiosas. En el lado noroeste de la ziqqurratu estaba la cocina del dios, donde se preparaban sus comidas. Para encontrar pruebas de la pericia técnica de los constructores de entonces tenemos que recurrir a un lugar periférico situado al norte de Irak. El descubrimiento en Tell-elRimah de edificios en un estado de conservación poco frecuente ha revelado la utilización estructural de bóvedas radiales, con una habilidad que sin duda denota la existencia de una larguísima tradición previa. Evangelios. Etimológicamente, la palabra significa buena noticia, y se refiere en concreto al anuncio que se hace de que Jesús ha muerto y resucitado para la salvación de todos. Como género literario, los Evangelios se refieren a los escritos que se desarrollaron en algunas comunidades primitivas cristianas con la finalidad de anunciar de manera sistemática la Buena Nueva de Jesús, explicándola a través de la narración de los hechos y palabras pronunciadas por Él. Los cuatro Evangelios de la Biblia, aceptados por la Iglesia Católica, son el Evangelio según San Mateo, el Evangelio según San Marcos, el Evangelio según San Lucas y el Evangelio según San Juan. En sentido estricto, no existen otros Evangelios aparte de estos cuatro mencionados, pero si existen muchos escritos de los primeros siglos del cristianismo (y otros de siglos muy posteriores) que se llaman a sí mismos Evangelios, y que junto con otros tantos escritos, fueron redactados por otros apóstoles y discípulos de Jesús. Estos han sido clasificados en la historia de la Iglesia como libros apócrifos. Entre ellos, destacan el Evangelio Apócrifo de los apóstoles Santiago y Mateo, el Libro de la Natividad de María, el Evangelio Apócrifo de Pedro, los E4vangelios armenio y árabe, el Libro de la Infancia de Jesús, el de Nicodemo, el de los Hebreos, el de los Egipcios, el de San Bartolomé, el de Abraham y muchos más. En total, más de 50. Apócrifo. Es un término que proviene del griego apokryphos; en el sentido etimológico, la palabra, significa cosa escondida, oculta. De hecho, se usó por mucho tiempo para designar aquellos libros sagrados que se destinaban exclusivamente al uso privado de los adeptos de una secta o de iniciados en algún misterio, manteniéndolos a buen recaudo de ojos profanos que, por ignorantes, pudieran malinterpretar esas escrituras y tergiversar su real significado. Con el tiempo, la palabra apócrifo comenzó a utilizarse para hacer referencia a libros de origen dudoso, cuya autenticidad se impugnaba. De hecho, se calificaban de apócrifas las obras atribuidas erróneamente a algún autor. Entre los cristianos, fue común designar con este nombre a ciertos escritos cuyo autor era desconocido, y que desarrollaban temas ambiguos con carácter de sagrados. Por esta razón, es que el término apócrifo vino a ser sinónimo de escritos sospechosos, herejes y poco recomendables, carentes de inspiración divina. El primero en usar ese término fue San Jerónimo, para referirse a los libros que llegaron a ser los Deuterocanónicos, cuando tradujo la Vulgata latina, y en el siglo II d.C., algunos Padres de la Iglesia usaban la palabra como sinónimo de falso o falsificado. Sin ir más lejos, cuando algunos libros apócrifos se incorporaron a la Septuaginta, los israelitas convocaron a un Concilio en Jamnia para analizarlos, y acordaron aceptar solamente los que estuvieran en concordancia con la ley mosaica, escritos en Palestina y en hebreo, y antes de la muerte de Esdras. Este, según la ey hebrea, habría fijado bajo mandato divino la lista de libros canónicos del Antiguo Testamento. Todos los libros escritos entre 150 a.C. y 100 d.C. (por lo menos dos siglos después de que murió Esdras), y que no reunían las condiciones establecidas, fueron separados de los otros y considerados apócrifos. Hoy, en un sentido puramente teológico, la palabra se usa para designar escritos similares a los libros aceptados por la Iglesia Católica que ponen en escena a los personajes del cristianismo que no pertenecen al Nuevo Testamento. Es decir, toda la literatura relacionada al Antiguo o al Nuevo Testamento de autores desconocidos que tratan sobre hechos relacionados con la vida de Jesús, y que no ha sido aceptada por la Iglesia cristiana como "inspirada" por Dios por entrar en abierta contradicción con los Evangelios presentes en la Biblia. La Iglesida, a estos documentos, les reconoce gran valor histórico e incluso inspiracional, pero de ningún modo teológico o doctrinal. Teniendo esto en cuenta, la Biblia podría ser un libro mucho más completo y complejo de lo que se la supone, a partir de las versiones que circulan por el mundo, y que para muchos han sido modificadas y recortadas. Hoy, se sabe que existen 22 libros apócrifos referidos al Antiguo Testamento y 44 en relación al Nuevo Testamento con pasajes desconocidos de la vida y enseñanzas de Jesús, todos desechados como heréticos por la doctrina cristiana que la Iglesia Católica estaba instituyendo. Sin embargo, esos mismos libros fueron usados por los primeros Padres de la Iglesia. De ahí entonces la pregunta:¿por qué en los primeros siglos los sacerdotes dictaban la palabra de Jesús basándose en los libros apócrifos? ¿Por qué en los primeros siglos todos los libros eran considerados divinos y ahora ya no? ¿Por qué la Iglesia cambió de opinión? ¿Y cuándo? No pocos consideran a los escritos apócrifos como los Evangelios auténticos, no alterados por la conveniente mano de la Iglesia según sus intereses para ocultar secretos sobre la historia de Cristo que podrían ser contrarios a los intereses eclesiásticos. Estos textos no sólo hablan de pasajes no oficiales de la vida de Jesús en la Tierra, sino que difunden un mensaje suyo bastante hermético y esotérico, tocante a aspectos humanos y divinos que se supone responde todas las grandes interrogantes filosóficas y metafísicas de hombre: quiénes somos, de dónde venimos, por qué estamos acá, hacia dónde vamos y cuál es el sentido trascendente de la vida.
January 20 NECRONOMICON
El titulo original Al Azif. Azif es una palabra árabe que designa un ruido nocturno (producido por insectos) que se supone que es el aullido de los demonios. Fue escrito por Abdul Alhazred, un poeta loco de Sanaá, en Yemen, que se dice que vivió durante el periodo de los califas omeyas, alrededor del 700 A. D. Visito las ruinas de Babilonia y los subterráneos secretos de Menfis y paso diez años solo en el gran desierto del sur de Arabia - el Roba el Khaliyeh o el "Espacio Vació" de los antiguos- el desierto de "Dahna" o "Crimson" de los árabes modernos, del que se dice que esta habitado por espíritus "protectores" malignos y monstruos de la muerte. Sobre este desierto cuentan extraños y maravillosos milagros aquellos que pretenden haberse internado en el. En sus últimos años Alhazred vivió en Damasco, donde escribió el Necronomicon (Al Azif) y donde se cuentan terribles historias sobre su muerte o desaparición definitiva en el 738 A. D. Dice Ebn Khallikan (biógrafo del siglo XII) que fue capturado y devorado por un monstruo invisible a plena luz del día delante de un gran número de testigos paralizados de temor. Se cuentan muchas cosas de su locura. Decía que había visto la fabulosa Irem, Ciudad de los Pilares, y que había encontrado, debajo de las ruinas de un pueblo sin nombre del desierto los sorprendentes anales y secretos de una raza más antigua que la humanidad. Era un musulmán no practicante, adorando a entidades desconocidas a las que llamaba Yog-Sothoth y Cthulhu. Sobre el año 950 A. D., el Azif, que había conseguido una considerable circulación clandestina entre los filósofos de la época, fue traducido en secreto al griego por Theodorus Philetas de Constantinopla bajo el titulo de Necronomicon. Durante un siglo inspiro algunos experimentos y hechos terribles, hasta que fue prohibido y quemado por el patriarca Miguel. Desde esto solo se oye hablar de el de forma furtiva, pero mas adelante en la Edad Media (1228) Olaus Wormius escribe una traducción latina, y ese texto latino fue impreso dos veces - una en el siglo quince en tipografía gótica (evidentemente en Alemania) y otra vez el siglo XVII (probablemente en España), ambas ediciones carecen de marcas identificativas y se pueden localizar tanto en el espacio como en el tiempo solo mediante pruebas tipográficas. Ambos trabajos, latino y griego, fueron prohibidos por el papa Gregorio IX, poco después de la traducción latina, que llamo su atención. El original árabe se perdió en tiempos de Wormius, como indica en su prefacio, y no hay ninguna pista de la copia griega - que fue impresa en Italia entre 1500 y 1550- desde la quema de la biblioteca de cierto hombre de Salem en 1692. Una traducción al inglés del Dr. Dee no se imprimió nunca, y solo existe en fragmentos manuscritos recuperados del original. Del texto latino existe actualmente una copia (del siglo XV) que se sabe que esta guardado en el British Museum bajo llave, y otra (del siglo XVII) en la Bibiotheque Nationale de Paris. Hay una edición del siglo XVII en la Biblioteca Widener, en Harvard, y otra en la biblioteca de la Universidad de Miskatonic en Arkham. Además de en la biblioteca de la universidad de Buenos Aires. Probablemente existan en secreto numerosas copias, y se rumorea de forma persistente que una edición del siglo XV puede formar parte de la colección de un famoso millonario americano. Un rumor vago concede la conservación de una edición griega del siglo XVI por la familia Pickman, de Salem, pero si realmente la conservaron se desvaneció con el artista R.U. Pickman, desaparecido en 1926. El libro esta prohibido por las autoridades de la mayoría de los países y por todas las ramas de organizaciones eclesiásticas. La lectura acarrea consecuencias terribles. Fue de rumores sobre este libro (que conocen relativamente poca gente del publico general) de donde se dice que R.W. Chambers saco la idea de su novela temprana El rey en Amarillo. January 19 INNER CIRCLEInner Circle
NUESTRA VERDADERA RAIZ COMO UNA CULTURA "OBSCURA"ATENCION HIJOS DE LA MADRE MUERTA, SI SU FALTA DE CULTURA IMPIDE EL ENTENDIMIENTO DEL ESPACIO, PONGAN ATENCION A LA SIGUIENTE LEYENDA MAYA-AZTECA;
Coatlicue, cuyo nombre significa "falda de serpientes," era la diosa terrestre de la vida y la muerte en la mitología Azteca. Coatlicue tenía una apariencia horrible. Era representada como una mujer usando una falda de serpientes y un collar de corazones que fueron arrancados de las víctimas.
También tenía garras alfiladas en sus manos y pies. Coatlicue era una diosa sedienta de sacrificios humanos. Su esposo era Mixcoatl, la serpiente de las nubes y dios de la persecución.
Coatlicue dió a luz a Huitzilopochtli luego de que una bola de plumas cayó en el templo donde estaba barriendo y la tocó. Ese embarazo extraño ofendió a sus otros cuatrocientos hijos que fueron animados por Coyolxauhqui a matar a su deshonrada madre.
Sin embargo, Huitzilopochtli salió de la matriz de su madre armado completamente y la salvó. Huitzilopochtli le cortó la cabeza a su hermana, Coyolxauhqui y la tiró al cielo donde se convirtió en la Luna. |
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